La aparición del picudo rojo se ha convertido en un motivo de preocupación en la comarca del Bidasoa, especialmente en las localidades de Irun y Hondarribia, donde se han confirmado casos en diferentes puntos. Ambas ciudades han decidido implementar medidas específicas y han hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana para contener la propagación de esta plaga, que es altamente destructiva para las palmeras.
En Irun, el Ayuntamiento ha lanzado una campaña informativa y de actuación tras detectar la plaga en varias palmeras de propiedad privada. Aunque los 19 árboles municipales que han sido revisados no presentan síntomas visibles, uno ha sido intervenido y se encuentra bajo seguimiento técnico. La primera aparición de la plaga se registró en febrero de 2025, cuando se constató la muerte de una palmera en el barrio de Behobia. Posteriormente, el 23 de octubre, se identificó otro caso en Belaskoenea, donde la palmera afectada mostraba daños evidentes.
El consistorio de Irun también ha llevado a cabo un estudio mediante ortofotografía, logrando identificar 51 localizaciones donde podrían existir palmeras privadas en riesgo. Además, ha recordado que los tratamientos deben ser realizados por empresas registradas en el ROPO y que es fundamental seguir criterios técnicos para garantizar su eficacia. Se subraya la importancia de gestionar la retirada de árboles muertos de forma segura, utilizando métodos como trituración, incineración o enterramiento a más de un metro, y se descarta el compostaje como opción viable debido al riesgo de propagación del insecto.
Por su parte, el Ayuntamiento de Hondarribia ha confirmado la presencia del picudo rojo en varias palmeras del municipio. Esta situación ha llevado a activar un plan de seguimiento que ya estaba en marcha desde el año anterior. El consistorio ha instalado dispositivos de control, aplicado tratamientos específicos y realizado actuaciones de saneamiento sobre los ejemplares afectados. Los técnicos municipales mantienen un control continuo de la evolución de la plaga y no descartan nuevas intervenciones si la situación lo requiere.
El Ayuntamiento de Hondarribia también ha solicitado la colaboración vecinal, instando a los propietarios de palmeras a revisar su estado regularmente y a reportar cualquier señal de deterioro, como la caída de hojas centrales o la aparición de perforaciones en el tronco. Según un portavoz del consistorio, «la rápida detección es fundamental para frenar la expansión», dado que el picudo rojo puede dañar significativamente una palmera antes de que aparezcan síntomas visibles.
Esta plaga, originaria del sudeste asiático, actúa de forma sigilosa. El insecto deposita sus huevos en las heridas de las palmeras, y las larvas excavan galerías en su interior, alimentándose del tejido vegetal. Su avance ha causado estragos en numerosas localidades de España y Europa, y su capacidad de expandirse rápidamente ha generado alarmas en la comarca del Bidasoa.
Ante esta situación, es esencial que tanto los ayuntamientos como los ciudadanos trabajen en conjunto para controlar esta plaga, que no solo amenaza a las palmeras locales, sino también al paisaje y al entorno de la región. La salud de estos árboles es crucial no solo para la estética del área, sino también para mantener la biodiversidad y el equilibrio ecológico. La colaboración de la comunidad se presenta como un pilar fundamental para afrontar este desafío y mitigar el impacto del picudo rojo.





























































































