El miércoles, el Irudek Bidasoa Irun se enfrentó a Ilcapo Hondarribia en un emocionante partido celebrado en Artaleku, ante una destacada afluencia de público. A pesar de que se esperaba que el equipo amarillo estuviera ya en la final de la Euskal Kopa, se vio obligado a jugar la semifinal, donde se midió a su propio filial.
Este tipo de encuentros no son nuevos, ya que en mayo de 2022, el primer equipo se impuso con claridad al mismo rival, ganando por un contundente 50-22. En esta ocasión, aunque el resultado final fue favorable para Bidasoa, la victoria requirió un esfuerzo considerable, debido a la resistencia ofrecida por Ilcapo Hondarribia.
El entrenador de Bidasoa, Alex Mozas, no contó con varios de sus jugadores internacionales, como Marko Jevtic y Jakub Skrzyniarz, así como los hermanos Rodrigo y Esteban Salinas. Además, la ausencia de Nacho Valles y Matheus da Silva obligó al técnico a incorporar a jugadores del filial y del equipo juvenil para completar la convocatoria. A pesar de las bajas, Mozas alineó a once jugadores del primer equipo junto a Unai Barreto, Aimar Iraeta, Eñaut Iragorri y el portero Alex Poignon, quienes también contribuyeron en el partido.
En el conjunto de Ilcapo Hondarribia, algunos futbolistas que ya han tenido la oportunidad de jugar con el primer equipo, como Alex Raix, Endika Wamba y Javier Gastaminza, fueron parte del once inicial. Por otro lado, David Faílde, que podría haber sido alineado con cualquiera de los dos equipos, no participó en el encuentro porque se marchó cedido al EON Alicante.
El partido tuvo como escenario a Ilcapo Hondarribia, que disfrutó del apoyo de su afición. Alex Raix fue el encargado de abrir el marcador, aunque los amarillos lograron revertir rápidamente la situación, anotando cuatro goles consecutivos para colocarse 1-4. A pesar de esa ventaja, Mozas solicitó un tiempo muerto en el minuto 10, cuando el marcador reflejaba un 4-6. Posteriormente, los jugadores de Bidasoa se escaparon hasta un 6-11, pero el equipo local se recuperó, acercándose a solo un gol, 11-12, y llegando al descanso con un marcador de 12-14, destacando las nueve paradas realizadas por Leo Maciel.
Una vez reanudado el juego, la diferencia máxima alcanzó los seis goles, con un 13-19 en el marcador. Sin embargo, tras el 19-23, un parcial de 1-5 permitió al Irudek Bidasoa Irun romper el partido, concluyendo con un resultado final de 28-37, lo que les garantiza un lugar en la final de la Euskal Kopa. Esta final se llevará a cabo el próximo miércoles en Zarautz, donde se enfrentarán al Amenabar, que se presenta como líder invicto de Primera Nacional y con la intención de regresar a la División de Honor Plata.
En cuanto a las estadísticas del partido, el equipo de Ilcapo Hondarribia alineó a Omojola y Jaramillo en la portería, y destacó a Wamba con cuatro goles, junto con Gastaminza y Errazkin contribuyendo también al marcador. Por su parte, Bidasoa mostró una actuación equilibrada, con Tuà anotando siete goles y una sólida defensa que fue clave para su victoria final.
Este encuentro no solo resalta el nivel competitivo del balonmano en Gipuzkoa, sino que también sirve como un recordatorio de las grandes rivalidades que existen dentro de la región. La próxima final promete ser un evento emocionante que captará la atención de los aficionados al deporte.




























































































