El Bidasoa comenzó la segunda vuelta de la Liga Asobal con una derrota en Ciudad Real ante el Caserío, con un resultado final de 33-30. Durante el partido, el equipo guipuzcoano nunca logró mostrar su mejor versión, a excepción de un pequeño empuje en el tramo final del encuentro, donde intentó reducir la distancia en el marcador, que ya era considerable.
Al inicio del partido, el Bidasoa ocupaba la sexta posición en la clasificación, habiendo acumulado solo un punto ante los cinco equipos que le preceden. Su rendimiento en la primera vuelta había sido notable, logrando vencer a los diez equipos que se encontraban por detrás de ellos en la tabla, lo que le permitió llegar al invierno empatado en el segundo puesto. Sin embargo, tras esta derrota, el equipo deberá buscar alternativas para asegurar su clasificación en competiciones europeas.
La primera parte del encuentro mostró una nula superioridad del Bidasoa, que solo logró tener ventaja en dos ocasiones (0-1 y 3-4). La defensa del equipo fue insuficiente, permitiendo que el rival marcara con facilidad, cerrando la primera mitad con un marcador de 16-14 a favor de los locales. A pesar de los errores también cometidos por el equipo de Ciudad Real, los guipuzcoanos no pudieron capitalizar sus oportunidades, ya que fallaron lanzamientos clave en los últimos minutos de la primera parte.
El portero Skrzyniarz fue uno de los pocos destacados en un equipo que no supo adaptarse a las circunstancias del partido. A pesar de que se intentó implementar una estrategia ofensiva diferente, con el técnico Álex Mozas ordenando un ataque con siete jugadores, el equipo no consiguió ejecutar el plan como en partidos anteriores. La falta de confianza en defensa provocó que el Bidasoa no pudiera establecer un ritmo de ataque continuo y ordenado, lo que resultó en un juego fragmentado y lleno de errores.
La segunda mitad no mostró mejoría, ya que el Bidasoa sufrió nuevamente, concediendo dos lanzamientos de siete metros en los primeros minutos. Aunque lograron acercarse al marcador en varias ocasiones, la falta de contundencia en ataque se hizo evidente. Los dorados intentaron revertir la situación tras una exclusión de un jugador del Caserío, pero no pudieron lograrlo, mostrando una vez más las limitaciones en su juego. La falta de goles en las superioridades y la expulsión de Dariel García complicaron aún más la situación para el equipo guipuzcoano.
El partido concluyó con una victoria que parecía asegurada para el Caserío, a pesar de que el Bidasoa intentó recortar distancias en los últimos minutos, llegando a estar a solo tres goles de diferencia. Sin embargo, los errores persistentes y la falta de concentración cerraron cualquier posibilidad de remontar. La jornada se saldó con una cierta frustración para los visitantes, que habían llegado al Quijote Arena tras un largo viaje nocturno desde Canarias.
El equipo ahora se enfrenta a un desafío importante, ya que su próximo partido se llevará a cabo en casa, en Artaleku, donde recibirán al Ángel Ximénez Puente Genil. Este encuentro, programado para el 20 de enero a las 20:30 horas, será crucial para recuperar la confianza y seguir luchando por su puesto en la clasificación. La presión está sobre el Bidasoa, que necesita reencontrarse consigo mismo para poder aspirar a una posición competitiva en la liga y asegurar su lugar en torneos europeos futuros.
































































































