El Bidasoa logró un triunfo significativo en su visita a Logroño, donde no solo se llevó dos puntos, sino que también consolidó su confianza en una cancha que suele ser complicada. Este partido, que exigió una concentración constante durante sesenta minutos, se construyó desde una sólida defensa y una gestión eficaz de los momentos críticos.
El inicio del encuentro se caracterizó por un ritmo moderado, donde ambos equipos mostraron una fuerte exigencia defensiva. Durante los primeros quince minutos, el equilibrio fue la tónica dominante, con intercambios constantes que reflejaban la igualdad en el marcador (9-9). El equipo irundarra logró mantenerse un paso adelante por pequeños márgenes, lo que les permitió jugar con más tranquilidad, aunque siempre con la alerta de que un despiste podría cambiar el rumbo del partido.
A medida que avanzaba la primera parte, el equilibrio comenzó a desmoronarse. Logroño, aprovechando un par de errores del Bidasoa, logró encadenar una racha que les permitió tomar la delantera. En ese momento, el entrenador del Bidasoa, Mozas, solicitó un tiempo muerto para reorganizar a su equipo. La respuesta fue inmediata: recuperaron la solidez defensiva y equilibraron nuevamente el marcador antes del descanso, que se cerró con un empate (17-17) tras un lanzamiento de siete metros fallido por parte de los locales.
En la segunda mitad, el Bidasoa mostró una mejora notable. Aumentó la intensidad defensiva y comenzó a encontrar soluciones más fluidas en ataque, lo que les permitió abrir una brecha significativa en el marcador (18-22). Durante esta fase del encuentro, el equipo irundarra demostró su mejor versión, jugando con confianza y obligando a su rival a seguirles el ritmo.
Sin embargo, el partido estaba lejos de estar decidido. Logroño, apoyado por su afición, no se rindió y comenzó a recortar distancias, logrando igualar el marcador a falta de diez minutos (27-27). Este momento marcó el inicio de la fase más intensa del encuentro, con cada posesión cargada de tensión y presión.
Fue en este contexto donde el Bidasoa destacó por su carácter. Sin apresurarse, eligieron con precisión sus ataques y lograron retomar la ventaja a cinco minutos del final (29-31). Los locales lucharon por mantenerse en el partido, pero cada intento de acercamiento del Logroño encontraba una respuesta por parte de los guipuzcoanos. La precisión y la calma fueron indispensables en este intercambio frenético.
En los momentos decisivos del encuentro, el Bidasoa demostró una madurez notable, minimizando errores y defendiendo su ventaja con inteligencia. Un último tanto de Julen Mujika selló la victoria, confirmando así un triunfo de gran valor, que se cimentó en la constancia y la capacidad para mantenerse firme en los momentos más difíciles del partido.
Este resultado no solo refuerza la posición del Bidasoa en la competición, sino que también pone de manifiesto su capacidad para afrontar los retos que se presentan en la liga. Con este tipo de actuaciones, el equipo irundarra demuestra que está preparado para seguir luchando por sus objetivos en la temporada.





























































































