La industria de las cerezas en Argentina se encuentra en un proceso de reflexión sobre la reciente temporada 2025-2026, según ha señalado Aníbal Caminiti, gerente general de la CAPCI. Este análisis se debe a una serie de factores climáticos que han impactado significativamente la producción, que ha disminuido de 8.100 toneladas exportadas a solo 4.985 toneladas. Esta caída representa una disminución del 38% en comparación con el año anterior.
La región más afectada ha sido la de Río Negro y Neuquén, en el norte de la Patagonia, donde la producción ha sufrido considerablemente. Caminiti ha explicado que, aunque se han cumplido las horas de frío necesarias para el cultivo, los inviernos no han sido los adecuados, lo que ha llevado a una calidad deficiente en la acumulación de estas horas. Esta situación ha resultado en una floración irregular y en la maduración de los frutos, causando un aumento en el porcentaje de frutos que se desprenden de manera premature.
En cuanto a los mercados de destino, el ejecutivo ha indicado que Estados Unidos se mantuvo como el principal receptor de las cerezas argentinas, abarcando el 30% del volumen exportado. Asia, con China como su mercado más relevante, ha captado el 28%, mientras que la Unión Europea y el Reino Unido han concentrado el 26% de los envíos. Un 11% adicional se ha destinado a Medio Oriente. Cabe destacar que un 90% de las exportaciones se ha realizado por vía aérea, aunque se ha observado una disminución en los envíos marítimos a China.
Asimismo, Caminiti ha mencionado que las cerezas chilenas han tenido un impacto significativo en el mercado estadounidense, europeo y en otros países del sudeste asiático. La participación chilena ha crecido considerablemente, con un aumento del 175% en comparación con la temporada anterior. Este incremento ha afectado los precios de las cerezas argentinas, que ya estaban bajo presión debido a la sobreoferta de la fruta chilena. En el mercado interno argentino, entre un 20% y 25% de la oferta ha sido cubierta por las cerezas chilenas, lo que ha comenzado a afectar los precios desde noviembre.
Caminiti ha subrayado la importancia de evaluar si los desafíos actuales son de carácter temporal o si están relacionados con cambios climáticos más permanentes. Las tormentas de granizo al inicio y al final de la temporada, así como heladas recurrentes, han planteado serios obstáculos para los productores. En este contexto, el gerente de CAPCI ha enfatizado que es crucial mantener la calidad de la fruta exportada para poder sortear las dificultades en el mercado internacional.
Durante la conversación, se destacó que la condición de la fruta chilena ha sido objeto de críticas, ya que en algunos casos no ha cumplido con los estándares esperados para los mercados externos, lo que ha llevado a los consumidores argentinos a preferir las cerezas locales. Esto, junto con un contexto de precios a la baja y altos costos internos, ha creado una situación compleja para los productores argentinos.
Con miras al futuro, Caminiti ha indicado que, aunque la demanda de cerezas argentinas es positiva, la oferta ha sido limitada y el sector se enfrenta a un entorno económico complicado. Ha señalado que, a pesar de la cautela en las inversiones, algunos actores internacionales están comenzando a entrar en el mercado argentino, lo que podría representar una oportunidad para el crecimiento a largo plazo.
Finalmente, la industria debe navegar entre un contexto internacional de precios bajos y costos internos elevados, lo que plantea un desafío importante para los productores en el corto plazo. La necesidad de mantener la calidad y la competitividad en los mercados internacionales seguirá siendo una prioridad para el sector de las cerezas en Argentina.

































































































