Durante el último año, la comunidad internacional ha enfrentado una serie de desafíos significativos, incluyendo conflictos bélicos y una creciente polarización política. En este contexto, resulta complicado mantener el optimismo frente a lo que nos depara el 2026. Sin embargo, existen varias razones para mirar hacia el futuro con esperanza.
En primer lugar, un notable avance se ha registrado en la lucha contra la pobreza extrema. Desde 1990, la cantidad de personas que viven en esta situación ha disminuido de 2.300 millones a 831 millones en 2025, según datos del Grupo del Banco Mundial. Esto se traduce en que alrededor de 1.469 millones de individuos han salido de esta condición, especialmente entre 1990 y 2010, cuando la proporción global de pobreza extrema cayó del 47% al 10% gracias a reformas económicas y un crecimiento inclusivo en países como China e India.
Otro ámbito en el que se ha observado progreso es en la investigación científica, particularmente en el tratamiento del cáncer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que, a pesar de ser una de las principales causas de mortalidad, muchos tipos de cáncer pueden ser curados si se detectan a tiempo. Avances en inmunoterapia y medicina de precisión están transformando la manera en que se aborda esta enfermedad, permitiendo tratamientos más efectivos y con menos efectos secundarios.
Además, la mortalidad infantil ha alcanzado niveles históricos de reducción. En 2022, las muertes de niños menores de cinco años descendieron por debajo de 5 millones, marcando un avance significativo desde 1990. Este logro se debe a múltiples factores, incluyendo la mejora en los programas de vacunación y el seguimiento médico durante el embarazo y los primeros años de vida.
Por otro lado, el aumento de las energías renovables ha tomado un impulso indiscutible. Según el informe World Energy Outlook 2025 de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), las energías renovables han continuado su rápida expansión, estableciendo nuevos récords en 2024. Este crecimiento no solo es positivo para el medio ambiente, sino que también refleja un cambio en la manera en que los gobiernos y las empresas abordan la crisis climática.
Finalmente, el acceso de las niñas a la educación ha mejorado notablemente. Un informe de ONU Mujeres destaca que, en muchas partes del mundo, las niñas han superado a los niños en tasas de matrícula y finalización escolar. Este avance en la paridad de género en la educación es uno de los logros más inspiradores de las últimas décadas, aunque las disparidades regionales aún persisten y requieren atención.
En conclusión, a pesar de los retos actuales, los progresos en diversos ámbitos ofrecen motivos para ser optimistas sobre el futuro. La continuación de estos avances dependerá de la voluntad política y de la inversión en sectores críticos como la educación, la salud y la sostenibilidad ambiental. La unión de esfuerzos internacionales será crucial para mantener y expandir estos logros en los años venideros.




























































































