El reconocido tenista suizo Stanislas Wawrinka anunció en diciembre que el año 2026 marcará el final de su carrera profesional, pero a sus 40 años sigue deslumbrando en la cancha, demostrando que su pasión por el tenis permanece intacta. En el reciente Open de Australia, Wawrinka brindó una emocionante actuación que mantiene viva la esperanza entre sus seguidores.
En una emocionante jornada, el tenista se enfrentó al joven francés Arthur Gea, en un partido que se extendió por más de cuatro horas y media. Desde el principio, el suizo mostró una mezcla de brillantez y momentos de sufrimiento, alternando entre la calma y la presión de un rival decidido que lo llevó al límite. De hecho, Gea llegó a estar a un set de la victoria, lo que hizo que la situación fuera aún más intensa.
La organización del torneo tuvo dudas sobre a quién otorgar la ‘wildcard’, pero finalmente decidieron que Wawrinka merecía la oportunidad. El australiano Nick Kyrgios, quien también era candidato para recibir la invitación, expresó su apoyo a la decisión: «Alguien como Stan, que ha jugado cuatro partidos muy competitivos a un nivel altísimo… para mí, no hay dudas de que se lo merece», afirmando que no era justo para él competir sin estar completamente preparado.
En el desenlace del partido, Wawrinka mostró su experiencia y habilidad, recuperándose de situaciones críticas para imponerse en un tiebreak final que evidenció su indiscutible talento, un revés a una mano que muchos consideran uno de los mejores de la historia. Este triunfo no solo le permitió avanzar en el torneo, sino que también reafirmó su lugar como un formidable competidor, a pesar de las adversidades que ha enfrentado en su carrera.
Más allá de los triunfos en la pista, la trayectoria de Wawrinka es una historia de perseverancia. A menudo se le ha comparado con su compatriota Roger Federer, con quien comparte una estrecha amistad y un éxito en la modalidad de dobles, donde ambos se alzaron con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín. Sin embargo, Wawrinka ha logrado brillar con luz propia, siendo fiel a su estilo y personalidad competidora.
El tenista suizo alcanzó su mayor éxito tras los 30 años, conquistando su primer Grand Slam en 2014 al derrotar a Novak Djokovic en el Abierto de Australia. Este triunfo rompió la hegemonía del ‘Big Three’, y fue seguido por victorias en Roland Garros y el US Open. En total, ha acumulado más de una veintena de títulos ATP y ha escalado hasta el número tres del mundo, además de contribuir al éxito de Suiza en la Copa Davis, un título que constituye el único gran trofeo colectivo que faltaba en su carrera.
Aunque ha enfrentado numerosas lesiones, incluida una grave operación de rodilla en 2017, Wawrinka se ha negado a rendirse, regresando al circuito tras cada desafío. Su historia es un testimonio de que la pasión no tiene edad y que, a pesar de los obstáculos, sigue persiguiendo su amor por el tenis.
En una reciente entrevista, Wawrinka reflexionó sobre por qué continúa compitiendo a su edad, a pesar de no tener el mismo ranking que en sus mejores tiempos. Comentó que, aunque fuera de la cancha pueda parecer que su edad es un impedimento, para él la respuesta es clara: «la pasión no tiene edad». Esta filosofía es la que lo motiva a seguir jugando y disfrutando del deporte que ama.
Con su anuncio de retirarse en 2026, muchos aficionados interpretaron esto como una señal de que su tiempo en la competición se estaba agotando. Sin embargo, el tenista ha dejado claro que todavía tiene mucho que ofrecer, manifestando que desea aprovechar cada oportunidad antes de decir adiós definitivo. Asegura que tiene un año completo por delante para competir, lo que añade un ingrediente extra a su pasión por el tenis.
Así, la historia de Wawrinka continúa en el escenario del tenis internacional, demostrando que la edad es solo un número y que la entrega y dedicación pueden llevar a un deportista a brillar incluso en las etapas finales de su carrera.






























































































