En una emocionante final disputada en el Navarra Arena, el pelotari Unai Laso Lizaso se consagró como campeón tras una dura batalla contra Jokin Altuna y Joseba Ezkurdia. Este encuentro, celebrado el 20 de enero, se caracterizó por su tensión, donde cada jugador tuvo que mostrar una gran resistencia física y mental. Laso, que había estado lidiando con una lesión de rodilla, logró imponerse y así completar su colección de títulos, convirtiéndose en el noveno pelotari en alcanzar la Triple Corona.
El partido no fue un espectáculo visual, según Laso, quien afirmó que se trató de un juego en el que “había que afear y que había que jugar muy para atrás”. A lo largo del encuentro, el jugador destacó que la estrategia consistió en pasar repetidamente la pelota a la pared, algo que exigió un gran nivel de concentración y precisión. «Habíamos estudiado un poco los partidos de antes y son cosas que no solemos hacer, pero sabía lo que tenía que hacer», comentó.
En el cierre del partido, Laso se mostró satisfecho no solo por el resultado, sino también por su desempeño personal. «No sé si ha sido bonito o no, pero lo que había que hacer era ganar y aquí estamos, con las txapelas», declaró. A lo largo de su carrera, ha tenido que adaptarse en momentos cruciales, como en este partido, donde tuvo que ceder más protagonismo a su compañero Jon Ander Albisu, que también se destacó en el juego gracias a su estilo.
Además, Laso dejó clara su intención de mantener el foco en lo que realmente importa: «He hecho fallos que no suelo hacer, pero lo importante era estar aquí con las txapelas». El campeón dedicó su triunfo a todos aquellos que le han apoyado en su trayectoria, incluyendo su equipo, familia y amigos, reafirmando así la importancia del trabajo en equipo y el apoyo personal en un deporte tan exigente.
La victoria de Laso añade un nuevo capítulo a su carrera, que ya contaba con el título del Manomanista en 2022 y el del Cuatro y Medio en 2024. Este logro resalta su perseverancia y determinación, especialmente tras haber superado múltiples desafíos físicos y emocionales. «Vengo de una lesión de rodilla y he pasado muchos malos momentos que he sabido gestionar», explicó, reflejando la realidad que enfrentan muchos deportistas en su camino hacia la cima.
Por su parte, Jon Ander Albisu, que celebró su primer triunfo en una final, mencionó que su dedicatoria va para “los de casa”, evidenciando la conexión personal que muchos atletas sienten con sus seres queridos. «En cada presentación soñaba con tener una txapela en la cabeza y ahora ya la tengo», expresó con orgullo.
La jornada no solo fue un triunfo deportivo, sino también un recordatorio de la importancia de la resiliencia y el trabajo en equipo en el ámbito del deporte. Con un futuro prometedor por delante, tanto Laso como Albisu han dejado claro que están listos para afrontar nuevos retos en sus carreras, llevando consigo el espíritu de superación que caracteriza a los atletas de élite.






























































































