El partido celebrado en Artaleku el pasado fin de semana dejó a los aficionados del Bidasoa con un sabor agridulce. A pesar de la derrota ante el THW Kiel por 32-37, el equipo irundarra demostró una notable entrega y un gran ambiente en las gradas. La afición respondió en masa a la llamada de apoyo, llenando más de la mitad del pabellón antes del comienzo del encuentro, creando un entorno vibrante que hacía años no se veía.
Desde el inicio, los hombres de Álex Mozas salieron a la cancha con energía, logrando un primer parcial de 3-0 que hizo vibrar a los aficionados. Sin embargo, la exclusión de Dariel García cambió el rumbo del encuentro, permitiendo al Kiel igualar el marcador y tomar las riendas del partido. El resultado final no reflejó del todo el esfuerzo del Bidasoa, que tuvo momentos de buen juego y oportunidades para mantenerse en la pelea.
En la primera parte, el Bidasoa luchó con una defensa inicialmente sólida, aunque las pérdidas de balón y algunas decisiones arbitrales complicaron el panorama. A pesar de ello, un gran Esteban Salinas logró reducir distancias en el marcador en los momentos clave, pero la ventaja de los alemanes se mantuvo hasta el descanso, llegando a un 15-18.
Durante la segunda mitad, la dinámica pareció cambiar brevemente a favor del Bidasoa, que, impulsado por el apoyo incondicional de su afición, intentó aprovechar un 5:1 defensivo para recuperar el control del partido. Sin embargo, el Kiel, con su experiencia y calidad, logró mantener la distancia en el marcador, gracias a la actuación destacada de jugadores como Bence Imre y el portero Andy Wolff, quien fue crucial en momentos decisivos.
El ambiente en Artaleku fue excepcional, con el público apoyando al máximo a su equipo, aunque la frustración por decisiones arbitrales comenzó a notarse. Los aficionados, apasionados y vehementes, no dudaron en expresar su malestar ante lo que consideraron un trato desigual, lo que añadió tensión al encuentro.
El partido llegó a un punto crítico cuando, tras un gol de Mujika que dejó a los locales a solo tres goles (28-31), la ocasión se presentó. Sin embargo, una serie de errores en ataque impidió al Bidasoa consolidar su acercamiento al marcador. Por su parte, el Kiel aprovechó cada oportunidad para estirar la ventaja hasta el resultado final de 32-37, llevándose los puntos a casa.
La jornada desembocó en la necesidad de reflexionar y aprender del enfrentamiento. Aunque el Bidasoa no logró sumar, el compromiso mostrado puede ser un catalizador para el crecimiento del equipo en el futuro. La próxima cita será este viernes, cuando se enfrenten al Balonmano Nava en un encuentro clave para mantener el ritmo en la Liga. Artaleku espera una nueva noche de balonmano donde la victoria será el objetivo primordial. La afición, sin duda, estará allí para respaldar cada jugada, con la esperanza de revertir la situación y sumar así los dos puntos que tanto se anhelan.




























































































