Senegal, que recientemente se consagró como campeona de la Copa África, enfrenta una situación complicada que podría afectar su participación en la próxima Copa del Mundo a celebrarse en verano en Estados Unidos, México y Canadá. Esto se debe a los incidentes ocurridos durante la final contra Marruecos, donde casi todos los jugadores senegaleses decidieron abandonar el campo tras la decisión de un penalti en contra. Esta acción podría resultar en suspensiones de entre cuatro y seis partidos para el equipo, según lo solicitado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Los acontecimientos se desataron en el minuto 97, cuando el árbitro congolés Ndala Ngambo, tras revisar el VAR, decretó un penalti a favor de Marruecos, justo después de anular un gol de Senegal por falta. Los jugadores senegaleses mostraron su descontento y, al sentirse perjudicados, optaron por abandonar el terreno de juego. Sadio Mané fue la excepción, ya que intentó motivar a sus compañeros para continuar el partido.
La interrupción del encuentro se prolongó durante cerca de 20 minutos, tiempo en el cual los futbolistas de Senegal decidieron finalmente regresar al campo. En la prórroga, el jugador Pape Gueye anotó el gol decisivo que permitió a Senegal llevarse el trofeo, tras un fallido penalti de Brahim que fue detenido sin dificultades por el portero Edouard Mendy.
A raíz de estos incidentes, la selección senegalesa podría enfrentar multas que oscilan entre 50.000 y 100.000 euros, además de la posibilidad de que jugadores y el director técnico, Pape Thiaw, enfrenten las mencionadas sanciones. Esto tendría serias implicaciones para su participación en el Mundial, ya que las penas se cumplirían durante ese torneo. Además, los próximos partidos como local podrían disputarse sin público.
Infantino, al congratular a Senegal por su victoria y a Marruecos por su papel como subcampeón y anfitrión, también expresó su desaprobación ante los «escenas inaceptables» observadas en el campo y las gradas. «Es inaceptable abandonar el terreno de juego de esta manera, y la violencia no se puede tolerar en nuestro deporte», afirmó. Asimismo, enfatizó la importancia de respetar las decisiones arbitrales y mantener la integridad del fútbol.
Por otro lado, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) se sumó a las críticas hacia el comportamiento de algunos aficionados senegaleses, quienes también protagonizaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad durante el evento. La CAF condenó cualquier tipo de comportamiento inapropiado que pueda alterar el desarrollo de los partidos, haciendo énfasis en la necesidad de mantener un ambiente respetuoso y seguro tanto para jugadores como para árbitros.
Además, se han reportado incidentes en los que los recogepelotas de Marruecos intentaron sustraer la toalla que el portero senegalés utilizaba, lo que añadió más controversia a un partido ya cargado de tensión. Un jugador suplente de Senegal intercedió para evitar el robo, mientras que otros futbolistas marroquíes también estuvieron involucrados en la situación.
La situación actual plantea preocupaciones sobre el futuro de la selección senegalesa en el ámbito internacional, especialmente con la proximidad del Mundial. Infantino ha dejado claro que la FIFA tomará las medidas necesarias para evitar que incidentes similares se repitan, enfatizando que tales actos no tienen cabida en el fútbol. Las sanciones podrían no solo afectar a los jugadores y al cuerpo técnico, sino también a la imagen de Senegal en el deporte, que se ha visto empañada por estos acontecimientos.





























































































