El exentrenador del FC Sochi, Robert Moreno, ha respondido a las recientes declaraciones de Andrei Orlov, quien anteriormente ocupó el cargo de director general del club ruso. Orlov afirmó que Moreno utilizó inteligencia artificial de manera habitual para tomar decisiones relacionadas con la planificación de entrenamientos, alineaciones y viajes del equipo.
Orlov sostiene que la utilización de la IA fue tan intensa que afectó prácticamente todas las decisiones deportivas. Un ejemplo mencionado fue un itinerario con destino a Khabarovsk que dejó a los jugadores sin dormir durante 28 horas, lo que motivó sus críticas. «Le pregunté: ‘Robert, ¿cuándo dormirán los chicos?'», declaró el exdirectivo.
Además, Orlov sugirió que la inteligencia artificial influyó en algunos fichajes, como el de Artur Shushenachev, cuyo rendimiento no cumplió con las expectativas del club. Estas declaraciones han generado un debate sobre el uso de la tecnología en el ámbito deportivo y sus implicaciones.
Por su parte, Robert Moreno ha negado enérgicamente las acusaciones, afirmando: «Nunca he usado ChatGPT ni ninguna IA para preparar partidos, decidir alineaciones o seleccionar jugadores. Eso es completamente falso». En una entrevista con As, el entrenador catalán precisó que solo recurrió a la herramienta en ocasiones puntuales para traducir entre ruso y español, un idioma que no domina, asegurando que esto no afectó sus decisiones deportivas.
Moreno también recordó que Orlov dejó el club antes que él, lo que sugiere una posible falta de objetividad en sus afirmaciones, destacando que la información proviene de alguien con quien tuvo diferencias profesionales. Además, subrayó que el FC Sochi nunca emitió un comunicado oficial confirmando el uso de inteligencia artificial en su gestión deportiva.
La controversia en torno a esta situación destaca la creciente preocupación sobre el papel de la tecnología en el deporte y cómo puede afectar tanto el rendimiento de los jugadores como las decisiones de los entrenadores. La discusión no solo se centra en el uso de herramientas avanzadas, sino también en la ética y la responsabilidad que conllevan estas decisiones.
A medida que el debate avanza, es probable que otros clubes y entrenadores se enfrenten a cuestiones similares sobre el uso de la inteligencia artificial. La necesidad de establecer límites claros sobre su aplicación en el deporte podría convertirse en un tema crucial en los próximos años, dado que la tecnología sigue evolucionando y transformando la manera en que se gestionan los equipos y se desarrollan los partidos.
Así, la respuesta de Moreno y las acusaciones de Orlov alimentan una narrativa importante sobre el futuro del deporte profesional y el equilibrio entre innovación tecnológica y la experiencia humana. Con la creciente popularidad de herramientas como ChatGPT, los clubes deben reflexionar sobre cómo estas tecnologías pueden integrarse de manera efectiva y ética en sus operaciones diarias.






























































































