La temporada de Fórmula 1 ha comenzado de forma complicada para el equipo Red Bull, que esperaba ser uno de los grandes favoritos del curso 2026. Tras las dos primeras carreras del calendario, el equipo ha acumulado apenas 12 puntos en el Mundial de Constructores, poniendo de manifiesto un rendimiento por debajo de las expectativas. Su principal piloto, Max Verstappen, se encuentra a 43 puntos del líder actual, George Russell, lo que refleja las dificultades del equipo en este inicio de temporada.
A esta situación se suma la revelación de un problema inesperado relacionado con el peso del monoplaza. Una fotografía filtrada en redes sociales, capturada por un convidado VIP, ha mostrado que el vehículoo de Verstappen presenta un considerable sobrepeso. Sin incluir al piloto, el monoplaza marca un peso de 716,6 kilogramos, lo que plantea serias preocupaciones en un deporte donde el peso es crucial para el rendimiento.
Cuando se añade el peso reglamentario, el coche alcanza cifras cercanas a los 797 kilos, con variaciones según el piloto, alcanzando 796,5 kg con Verstappen y 787 kg con su compañero Isack Hadjar. Este exceso de peso, que supera en aproximadamente 20 kg a competidores como McLaren y Alpine, dista mucho del peso mínimo de 760 kilos establecido por la nueva normativa.
El impacto de este sobrepeso en la competición es considerable. En la Fórmula 1, un coche que pesa más de lo permitido tiene un rendimiento deficiente, lo que se traduce en un desgaste prematuro de los neumáticos y una pérdida de agilidad en las curvas. Esto también obliga al equipo técnico a redirigir recursos económicos y de desarrollo para reducir el peso del chasis, lo que paraliza las mejoras en el rendimiento aerodinámico. Aunque Red Bull había identificado problemas en febrero, no esperaban que fuesen tan severos.
El comienzo de la temporada ha resultado desconcertante para la escudería austriaca. En el Gran Premio de Australia, Verstappen sufrió un accidente durante la clasificación, y en Shanghai, no logró encontrar el ritmo necesario para competir eficazmente. El tetracampeón, crítico con el nuevo reglamento de 2026, expresó su frustración: «No hay ritmo, no hay equilibrio, no hay agarre… y no hay mucho que podamos hacer».
Laurent Mekies, jefe de equipo de Red Bull, ha analizado la situación actual, reconociendo las deficiencias del monoplaza. Indicó que, a pesar de los problemas, el equipo ha aprendido mucho y se muestra optimista con respecto a mejorar en la próxima cita en Japón. La presión está sobre el equipo para revertir esta difícil situación y recuperar la competitividad que les ha caracterizado en temporadas anteriores.






























































































