El futbolista Lamine Yamal ha manifestado su rechazo ante los cánticos islamófobos que se produjeron el pasado martes en el estadio Cornellá RCDE, durante el amistoso entre España y Egipto. Tras el partido, Yamal abandonó el campo visiblemente afectado y más tarde utilizó sus redes sociales para expresar su indignación por lo sucedido.
En un mensaje en Instagram, el jugador lamentó haber tenido que escuchar repetidas veces el grito de «musulmán el que no bote». Aunque considera que no era un ataque personal hacia él, enfatizó que, como musulmán, encuentra este tipo de comentarios «intolerables». Criticó el uso de la religión como motivo de burla y subrayó que el fútbol debería ser un lugar de respeto, alejado de cualquier forma de discriminación.
La reacción no se limitó al ámbito deportivo, ya que el Gobierno español y el Partido Popular también condenaron los cánticos xenófobos escuchados desde una de las gradas del estadio, conocida como ‘La Curva’ del RCD Espanyol. Además, durante los prolegómenos del encuentro, algunos aficionados silbaron el himno de Egipto y se dirigieron con insultos hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes calificó estos comportamientos como «absolutamente inaceptables» y destacó que no representan a la gran mayoría de los aficionados en España, quienes viven el deporte como un espacio de respeto y convivencia. Asimismo, reafirmó su compromiso en la lucha contra la violencia en el deporte y aseguró que seguirán promoviendo las necesarias acciones para erradicar tales actitudes.
La ministra de Educación, Milagros Tolón, se manifestó en sus redes sociales, indicando que el deporte es «esfuerzo, trabajo y talento, pero también respeto, solidaridad y convivencia.» Además, remarcó que el odio, el racismo y la xenofobia no tienen lugar ni en los estadios ni en la sociedad en general. La tolerancia cero a estos comportamientos es considerada por el Ministerio como un principio democrático irrenunciable.
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, también condenó los insultos registrados en el RCDE Stadium. Expresó que esos actos no representan los valores de España, defendiendo «la paz, la integración y la convivencia» como un orgullo nacional. Destacó que el silencio ante estas actitudes equivale a complicidad.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, criticó a la «derecha racista y xenófoba» por haber alimentado estos insultos a lo largo de los años. Por su parte, Félix Bolaños, titular de la Presidencia, afirmó que estos actos nos avergüenzan como sociedad y también lamentó el silencio de quienes no se pronuncian al respecto.
La ministra de Inclusión, Elma Saiz, reiteró su condena total a cualquier muestra de racismo y xenofobia, instando a no dar cabida a este tipo de odio. En esta línea, la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, calificó los cánticos como «lamentables y condenables.»
El vicesecretario del PP, Elías Bendodo, subrayó que su partido está «absolutamente en contra» de cualquier cántico racista. Por su parte, el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, describió como «inaceptable» el silbido al himno nacional de otro país, afirmando que burlarse de una religión es una profunda falta de respeto.
Desde Podemos, Irene Montero expresó que escuchar el cántico «musulmán el que no bote» es algo que «avergüenza», advirtiendo que estos discursos han sido normalizados. En contraste, el partido Vox minimizó la gravedad de los cánticos y su secretario general, Ignacio Garriga, redirigió la conversación hacia otros temas, mientras que su portavoz de Deportes, Cristian Toro, defendió a la afición, señalando que «cuando España juega, sobran complejos y sobra división.»






























































































