El reciente encuentro en la Champions League entre el Real Madrid y el Benfica ha sido escenario de un lamentable incidente que ha puesto de manifiesto una vez más la problemática del racismo en el deporte. Durante el partido, Vinicius Júnior anotó un gol espectacular, lo que provocó una celebración en el córner que no fue bien recibida por los seguidores rivales. La reacción de la grada incluyó insultos hacia el jugador brasileño, lo que llevó a la intervención del árbitro tras la denuncia de Vinicius.
En medio de la segunda parte, el jugador del Real Madrid se dirigió al árbitro para informar sobre los insultos racistas proferidos por el jugador argentino del Benfica, Gianluca Prestianni. Este hecho llevó a que el equipo blanco decidiera abandonar el campo como forma de protesta. La situación obligó a que se activara el protocolo antirracismo, lo que paralizó el juego durante aproximadamente diez minutos.
La UEFA, recogiendo el impacto de estos acontecimientos, ha anunciado la apertura de una investigación disciplinaria. Un Inspector de Ética y Disciplina ha sido asignado para estudiar lo sucedido, analizando tanto los informes del partido como las grabaciones disponibles y las declaraciones de los jugadores implicados y testigos. Este proceso busca esclarecer las circunstancias del incidente, especialmente en un contexto donde el racismo sigue siendo un problema recurrente en el fútbol.
Las posibles sanciones, si se confirman las acusaciones, son severas. Según el artículo 14 del Reglamento Disciplinario de la UEFA, podría enfrentarse a suspensiones que podrían alcanzar los 10 partidos o sanciones equivalentes. Dada la proximidad del partido de vuelta entre ambos equipos, la UEFA podría acelerar el proceso, aunque aún no se han establecido plazos concretos ni conclusiones provisionales.
Las reacciones de los jugadores del Real Madrid han sido contundentes. Tras el partido, varios futbolistas expresaron su apoyo a Vinicius y condenaron el racismo. Eduardo Camavinga fue enfático al pedir “tolerancia cero” con estas actitudes, mientras que Aurélien Tchouaméni subrayó que el fútbol moderno debe erradicar este tipo de comportamientos. Federico Valverde también hizo eco de esas preocupaciones, sugiriendo que la conducta de Prestianni no podría considerarse correcta.
La Federación Brasileña de Fútbol se unió al clamor general, condenando el acto y apoyando a su jugador. En el lado contrario, el Benfica, a través de su entrenador, José Mourinho, ha defendido a Prestianni. Mourinho manifestó que la situación es compleja, ya que cada jugador ha dado una versión diferente de lo acontecido, aunque su defensa parece dar más peso a la perspectiva del jugador argentino.
El Benfica ha emitido un comunicado en el que reafirma su compromiso con los valores de igualdad y respeto, calificando lo sucedido como una “campaña de desprestigio” contra su jugador. Además, el club ha manifestado su disposición a colaborar con la UEFA durante la investigación.
Este incidente se suma a una serie de episodios que han marcado la carrera de Vinicius Júnior. En mayo de 2023, el jugador sufrió abusos racistas en Mestalla, lo que llevó a sanciones y a condenas penales contra aficionados. Vinicius ha denunciado que el racismo se ha vuelto “normal en LaLiga”, y ha compartido un vídeo que resume los ataques que ha recibido a lo largo de su carrera.
La situación se agrava con ejemplos recientes, como el lanzamiento de una piel de plátano hacia él en un partido en Albacete. Este acto fue calificado por las autoridades como un “claro signo de racismo”, lo que refleja un problema persistente en el fútbol español que debe abordarse con urgencia.
La lucha contra el racismo en el deporte es un camino aún largo y difícil. A medida que la discusión sobre estos problemas crece, las instituciones deportivas deben tomar medidas decisivas para erradicar la intolerancia y promover un ambiente de respeto y dignidad para todos los jugadores.































































































