La selección española de balonmano se encuentra ante un momento decisivo en el Campeonato de Europa que se celebra en Dinamarca, Suecia y Noruega. Este miércoles, el equipo, que cuenta con la participación de los guipuzcoanos Kauldi Odriozola e Imanol Garciandia, disputará su último encuentro de la fase principal. Dependiendo del resultado, podría ser su último partido en el torneo o, en el mejor de los casos, abrir la puerta a una segunda oportunidad si logran finalizar terceros en su grupo.
El conjunto dirigido por el exentrenador del Bidasoa y Arrate, Jordi Ribera, llega a este compromiso tras haber recuperado la confianza con una victoria contra Francia, en la que mostró un rendimiento destacado en la primera mitad. Este nuevo comienzo trae consigo la presión de continuar ganando, y el hecho de iniciar una nueva etapa con buenos resultados resulta sumamente positivo.
La selección ha tenido que enfrentarse a un grupo complicado, conocido como el grupo de la muerte, que incluye a potencias como Serbia, Austria y Alemania. En esta fase principal, el equipo ha tenido que jugar partidos clave contra formaciones como Noruega y Dinamarca, y ahora se preparan para cerrar su participación ante Portugal. Este último rival ya les había vencido en un torneo preparatorio celebrado en Pamplona, lo que añade un elemento extra de tensión al encuentro.
Portugal, a pesar de su irregularidad, ha demostrado su potencial al lograr una sorprendente victoria contra Dinamarca en la fase de grupos. Sin embargo, en la ronda principal no ha conseguido sumar puntos, cayendo ante Alemania y Francia, y empatando contra Noruega. Al igual que España, busca terminar en la tercera posición para tener la oportunidad de disputar el partido por el quinto puesto, un resultado que podría significar un billete automático para el Mundial de 2027.
El panorama para los de Ribera es sencillo, aunque la tarea se presenta complicada: deben vencer a Portugal, esperar que Alemania derrote a Francia y que Noruega no salga victoriosa ante Dinamarca. En este contexto, los empates en los partidos entre Francia, Alemania y Noruega podrían favorecer a la selección española, considerando la diferencia de goles acumulada.
La clasificación para las semifinales ha quedado definida, y la selección de Dinamarca, al ser la actual campeona, ya está asegurada para el próximo Mundial, junto a Alemania, que también ha garantizado su presencia como anfitriona. Esto implica que, para las selecciones que disputen el partido por el quinto y sexto puesto, el premio será relevante.
El partido se disputará el próximo viernes, y la clasificación de las selecciones para futuros torneos está en juego. La presión es máxima y los jugadores están dispuestos a dar lo mejor de sí, conscientes de que una victoria podría abrir nuevas puertas en el ámbito internacional. Para ellos, cada encuentro es una oportunidad para demostrar su valía y sus aspiraciones en el balonmano europeo.





























































































