La Diputación Foral de Gipuzkoa ha estado en el centro de la atención al anunciar sus planes para la organización del Campeonato Europeo de Balonmano de 2028. Este evento, que se celebrará entre el 13 y el 30 de enero, contará con cuatro sedes principales: Lisboa, Madrid, Valencia y Zúrich. La presentación tuvo lugar en Herning, Dinamarca, donde se mantienen las expectativas sobre la final y el partido por el tercer puesto de la actual edición.
Las federaciones portuguesa, española y suiza han unido fuerzas para facilitar esta competición, y aunque se han barajado diferentes ciudades, finalmente se ha decidido que las dos sedes en el Estado español serán Madrid y Valencia. La RFEBM ha optado por el Wizink Center en la capital y el Pavelló Municipal Font de Sant Lluís en Valencia, aunque aún no se ha confirmado en qué ciudad se llevará a cabo la final.
A pesar de la emoción generada, la noticia de que no habrá sede en el norte de la península ha causado cierta decepción, especialmente en ciudades como Pamplona. Aunque se habían hecho propuestas para incluir el Navarra Arena, no se han concretado esfuerzos en esta dirección para el Europeo, lo que ha llevado a que el balonmano en Gipuzkoa mantenga un tono de incertidumbre sobre su futuro.
El evento de 2028 se organizará con 24 equipos distribuidos en seis grupos. La cita está prevista para dos semanas finales de enero, y se espera que atraiga a una gran cantidad de aficionados y medios de comunicación. Para la RFEBM, el objetivo es ofrecer un espectáculo inaugural que pueda batir récords de asistencia.
En Lisboa, el Altice Arena, que tiene una capacidad para 12.800 espectadores, será el centro neurálgico del balonmano en Portugal. La ciudad cuenta con un historial de éxito en el deporte, gracias a clubes como el Sporting y el Benfica, y acogerá por primera vez el Europeo, a diferencia de la edición de 1994 que se celebró en otras localidades portuguesas.
Por su parte, Zúrich se ha elegido como sede en Suiza, con el Swiss Life Arena que albergará encuentros del torneo. La selección helvética, junto a Alemania, será cabeza de serie en uno de los grupos, incrementando el interés en este evento crucial para el balonmano europeo.
La falta de sedes en el norte de la península, junto a la incertidumbre sobre el futuro del balonmano en Gipuzkoa, ha generado un debate sobre las oportunidades perdidas para esta región. La posibilidad de que el Navarra Arena pueda acoger el Mundial femenino de 2029 se convierte en un rayo de esperanza en medio de la preocupación existente sobre la falta de un proyecto sólido para un nuevo pabellón en Ficoba.
La diputación ha afirmado que se están ultimando detalles para presentar sus instalaciones en el marco de los eventos en Valencia y Madrid. La intención es dar a conocer un espacio que pueda cumplir con los estándares requeridos para recibir competiciones internacionales. Con la mirada puesta en el Mundial de 2029, se requiere un avance significativo en la infraestructura deportiva de la región para no quedarse atrás frente a otras sedes.
La organización de estos eventos no solo es vital para el desarrollo del balonmano, sino que también representa una oportunidad para impulsar el turismo y la economía local en Gipuzkoa. En este sentido, la presión sobre las autoridades para avanzar en proyectos que beneficien a la región es cada vez mayor. Con el tiempo corriendo en su contra, la necesidad de decisiones rápidas y efectivas es inminente.
La RFEBM está decidida a hacer de este evento un gran éxito y, aunque los planes actuales no incluyan al norte de la península como sede, el interés por el balonmano sigue creciendo. Será fundamental observar cómo se desarrollan los acontecimientos en el próximo año y si Gipuzkoa podrá finalmente obtener una oportunidad para brillar en el escenario internacional del balonmano.





























































































