El pasado sábado, los Chicago Bulls celebraron un evento significativo al retirar el dorsal número Derrick Rose, un homenaje que marca un punto culminante en la historia reciente de la franquicia. Este emotivo acto tuvo lugar en el United Center, donde el dorsal de Rose se une a los de otros legendarios jugadores como el número 4 de Jerry Sloan y el 23 de Michael Jordan.
La ceremonia coincidió con una victoria electrizante del equipo local frente a los Boston Celtics, lograda en el último segundo gracias a un triple decisivo de Kevin Huerter. Durante el evento, la figura de Rose fue aclamada, y su legado se celebró con fervor en una ciudad que lo adora casi tanto como a su ídolo, Michael Jordan. El jugador de los Golden State Warriors, Draymond Green, expresó este sentimiento al comentar que «Mike no significa más para la ciudad de Chicago que Derrick Rose».
Derrick Rose, quien fue seleccionado como número uno del Draft de 2008, rápidamente se convirtió en un pilar fundamental para los Bulls. En su tercera temporada, guió al equipo a 62 victorias, obteniendo el reconocimiento de ser el MVP más joven de la historia de la NBA a la edad de 22 años. Bajo su liderazgo, los Bulls se consolidaron como un contendiente serio en la Conferencia Este, desafiando el dominio de equipos como el de LeBron James y los Miami Heat.
Con el entrenador Tom Thibodeau al mando, Rose y sus compañeros revitalizaron la franquicia, devolviéndole un sentido de grandeza que se había perdido desde la era Jordan. Sin embargo, el 28 de abril de 2012, una fatídica lesión cambió el curso de su carrera y la de los Bulls. Durante un partido de playoffs contra los Philadelphia 76ers, Rose sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda, lo que le llevó a perderse toda la temporada 2012-13.
A pesar de su ausencia, el equipo mantuvo el espíritu competitivo que él había instaurado, pero ya no era lo mismo. La presión por su regreso se intensificó con cada mes que pasaba sin noticias de su recuperación. Cuando finalmente volvió a jugar en octubre de 2013, la ovación del público reflejó alivio más que alegría, ya que la continuidad de su carrera se vio obstaculizada por nuevas intervenciones quirúrgicas y problemas físicos.
Aun así, cada vez que regresaba a la cancha, el público lo recibía con entusiasmo, recordando lo que había representado para la ciudad y lo que pudo haber logrado. La salida de Rose en 2016 marcó el final de una era y el inicio de otra reconstrucción para los Bulls, que no lograron recuperar la estabilidad a pesar de varios intentos.
Entre 2017 y 2020, el equipo se quedó fuera de los playoffs de forma consecutiva, mientras que Rose continuó su carrera en otros equipos, incluyendo los Cleveland Cavaliers, Minnesota Timberwolves y Detroit Pistons. Su paso por estas franquicias le permitió seguir demostrando su calidad, incluso anotando 50 puntos en un partido con los Timberwolves durante la temporada 2018-19.
Su última etapa en la NBA fue con los Memphis Grizzlies, donde jugó 24 partidos en la temporada 2023-24, contribuyendo más desde su experiencia como veterano. Finalmente, el 26 de septiembre de 2024, tras 15 temporadas en la NBA, Derrick Rose anunció su retirada definitiva del baloncesto profesional.
La trayectoria de Rose es un reflejo de cómo un jugador puede cautivar a una ciudad sin necesidad de llevarla a la gloria con un título. Aunque su carrera estuvo marcada por lesiones, su legado perdurará en Chicago, un testimonio de la pasión y el compromiso que aportó al deporte.





























































































