La Real Sociedad se impuso al Athletic en un partido lleno de emociones que dejó a su eterno rival con vida en la eliminatoria de la semifinal de la Copa. A pesar de un desempeño sólido y superior en términos de juego y oportunidades, el equipo donostiarra no logró sellar su victoria debido a una decisión arbitral discutible que les privó de un penalti claro. Este encuentro, disputado en el icónico San Mamés, destacó la madurez y el buen momento del equipo dirigido por lehendakari Imanol Pradales.
Durante la primera mitad, la Real mostró un juego más incisivo, generando más ocasiones y manteniendo la posesión. Sin embargo, tras el descanso, la actitud del Athletic cambió, motivada por la frustración de una decisión arbitral que dejó a muchos en el estadio atónitos. La segunda parte fue dominada por los blanquiazules, quienes lograron silenciar a la afición local con un juego eficaz y contundente. El gol de Turrientes llegó tras una buena jugada colectiva, poniendo a la Real en una posición favorable en la eliminatoria.
El ambiente previo al encuentro estuvo marcado por la lluvia, que no impidió que los aficionados se dieran cita para apoyar a su equipo. La estrategia del entrenador del Athletic, Matarazzo, sorprendió con la inclusión de jugadores menos esperados, lo que generó cierto escepticismo en la afición. La ausencia de Nico Williams, quien había sido clave en el último derbi, se sintió mucho, y el equipo no logró encontrar el ritmo adecuado, a pesar de su ímpetu inicial.
En la primera parte, el Athletic salió con fuerza, apoyado por un público entusiasta. Sin embargo, la Real no se dejó intimidar y continuó buscando oportunidades de contraataque, aunque en ocasiones mostró debilidades defensivas que podrían haber costado más caro. A pesar de algunas jugadas peligrosas, la Real no se aprovechó de las ocasiones claras, lo que la llevó a lamentar la falta de puntería en los momentos clave.
El momento más polémico del partido llegó con un penalti no pitado en el minuto 45, donde una mano clara del defensor del Athletic, Laporte, pasó desapercibida para el árbitro. Esta decisión generó un clima de frustración entre los jugadores y aficionados de la Real, quienes sentían que se les había perjudicado. La falta de uso del videoarbitraje en esta jugada fue especialmente criticada, dejando a muchos cuestionando la imparcialidad del arbitraje en San Mamés.
Ya en la segunda mitad, la Real mostró un cambio radical en su juego, dominando a un Athletic que no encontraba respuestas. Con un Guedes estelar y un doble pivote eficaz, los blanquiazules comenzaron a crear peligro con más claridad. El gol que abrió el marcador evidenció la calidad del juego de la Real y dejó claro que merecían una ventaja mayor. A pesar de las oportunidades de aumentar la renta, la Real no pudo concretar, lo que generó cierta inquietud antes del partido de vuelta.
La victoria, aunque corta, se celebra en Donostia como un paso hacia la final. Con el partido de vuelta programado para el 20 de enero en Anoeta, la Real espera que el arbitraje sea más favorable y que los errores del pasado no se repitan. Los aficionados confían en su equipo, que ha demostrado una evolución notable y un juego atractivo. La próxima cita promete ser intensa, ya que los rojiblancos vendrán con el deseo de redimirse y revertir la situación.
Así, la Real Sociedad sigue su camino en la Copa con la ilusión de llegar a la final, mientras que el Athletic, aunque golpeado, mantiene la esperanza de revertir la situación en el encuentro de vuelta. La rivalidad entre ambos equipos asegura que la segunda parte de esta eliminatoria será tan emocionante como la primera, y los seguidores de ambos bandos ya cuentan los días para el próximo enfrentamiento.

























































































