La Real Sociedad ha conseguido revertir una de las dificultades más notables que enfrentaba desde la salida de Alexander Sorloth en 2023: la falta de goles. A lo largo de la temporada, se percibía que el club tenía problemas para encontrar un sustituto que pudiera igualar al delantero noruego. Ni el talento de Mikel Oyarzabal, quien ha mantenido un nivel destacado, ni el fichaje de Sadiq Umar, que no regresará, ni el joven Orri Óskarsson, han aportado la solución esperada.
Sin embargo, el equipo ha experimentado un cambio significativo en su dinámica ofensiva. Con los tres goles anotados contra Osasuna el pasado domingo, la Real se sitúa entre los equipos más goleadores de la liga, acumulando un total de 43 tantos en 27 jornadas. Solo cuatro equipos, incluyendo al Barcelona y al Real Madrid, han logrado marcar más goles.
Es evidente que la situación actual de la escuadra contrasta con el final de la etapa de Imanol Alguacil, donde el equipo optaba por victorias ajustadas, siendo el 1-0 su sello distintivo. La posesión y el juego combinativo eran la norma, pero con frecuencia chocaban contra defensas bien organizadas.
La llegada de Pellegrino Matarazzo ha transformado la estructura del equipo, que ahora se muestra más vertical y directo en su juego. La Real intenta aprovechar su potencial ofensivo, moviendo el balón con menos toques pero con mayor intención. En las once jornadas bajo su dirección, el equipo ha marcado 26 goles, encajando 20, y ha mostrado una notable resiliencia en sus visitas a Madrid. En contraste, durante las 19 jornadas previas, el equipo solo había conseguido 16 tantos y había recibido 23.
Este cambio ha sido crucial para el futuro inmediato del club, que se encontraba en una posición delicada en la tabla. Actualmente, la Real se presenta como un equipo reconocido y capaz de competir en cualquier escenario. Con Matarazzo, marca un gol cada 38 minutos en liga, lo que refleja un cambio notable respecto a las cifras anteriores, donde marcaba cada 95 minutos.
En cuanto a la producción ofensiva, los números son alentadores. Oyarzabal lidera la tabla de goleadores con trece goles, mientras que otros jugadores como Guedes y Brais Méndez también están contribuyendo de forma significativa. Este enfoque colectivo ha permitido que el equipo no dependa únicamente de un solo jugador para llegar al gol.
Al comparar con temporadas pasadas, el cambio es notable. En esta misma fecha el año anterior, la Real había marcado solo 23 goles. En la campaña 2023-24, el equipo había alcanzado 37 goles, y en la 2022-23, con 51 tantos en su haber, se había clasificado para la Champions. Las cifras actuales son comparables a las obtenidas durante la exitosa campaña de Eusebio Sacristán en 2016-17.
No obstante, la defensa sigue siendo un área problemática. La Real ha encajado 42 goles hasta la fecha, lo que deja una diferencia de apenas +1. Este registro es alarmante para un equipo que aspira a competiciones europeas. En el último encuentro contra Osasuna, aunque dominaba 3-0, terminó concediendo un gol que podría haberse evitado, algo que seguramente preocupó a Remiro, quien celebraba su partido número 300.
A pesar de estos desafíos defensivos, la Real ha vuelto a ser un equipo que inspira respeto, especialmente por su potencial ofensivo. Cuando los jugadores clave como Turrientes, Brais Méndez y Guedes están en su mejor momento, el impacto es inmediato; el equipo muestra velocidad y una capacidad renovada para crear oportunidades.
La situación actual sugiere que la Real ha recuperado su esencia competitiva. A medida que avanza la temporada, queda claro que el equipo ha encontrado formas diversas de marcar y que ya no depende de una única estrella en la delantera. La afición en Anoeta puede volver a disfrutar de una verdadera fiesta del gol, una sensación que parecía perdida desde la salida de Sorloth.






























































































