La Real Sociedad se prepara para un enfrentamiento crucial contra el Atlético de Madrid, lo que plantea interrogantes sobre la alineación que presentará. En particular, el debate se centra en quién ocupará el eje de la zaga, con tres opciones destacadas: la juventud de Jon Martín, la experiencia de Zubeldia, y la imponente presencia del croata Duje Caleta-Car. Este dilema se complica por la situación de Alexander Sorloth, quien ha mostrado un rendimiento sobresaliente en encuentros anteriores.
En su último encuentro en el Metropolitano, Sorloth causó estragos en la defensa donostiarra, aprovechando espacios y generando múltiples oportunidades. Si bien no anotó como en ocasiones previas, su capacidad para crear peligro fue evidente, dejando a Jon Martín con valiosas lecciones sobre cómo lidiar con delanteros de su calibre.
Jon Martín ha sido un pilar defensivo esta temporada, acumulando más de 1.440 minutos en el terreno de juego. Su habilidad para ganar duelos y su constante disposición para el contacto le han permitido destacar, aunque todavía tiene que aprender a enfrentarse a atacantes que marcan el ritmo físico del juego. La presencia de Sorloth en el campo representa un desafío importante para él.
Por su parte, Zubeldia se ha convertido en un elemento clave en la organización defensiva. Con un total de 2.055 minutos, su capacidad para marcar el ritmo y ordenar la salida del balón es fundamental para el equipo. Su experiencia y seguridad en el pase son vitales a la hora de construir desde atrás.
Caleta-Car, quien ha jugado 1.325 minutos, aporta una combinación de altura, fortaleza y experiencia que lo convierte en un defensor diseñado para resistir el juego directo. Sin embargo, su inclusión podría alterar la dinámica del equipo, ya que su estilo de juego tiende a simplificar la circulación del balón, lo cual no favoreció a la Real en el Metropolitano, donde se vio relegada a saltar líneas con más frecuencia.
La ausencia de Jon Gorrotxategi, un mediocentro que suele ser el primer apoyo para iniciar el juego, complicó aún más la situación. Sin él, la presión del Atlético encontró más espacios, dejando a la defensa expuesta a ataques directos. Adicionalmente, Yangel Herrera no logró generar las ventajas necesarias desde la base, lo que aumentó la vulnerabilidad de la zaga.
Pese a estos desafíos, la pareja de centrales formada por Zubeldia y Jon Martín demostró su valía en la semifinal contra el Athletic, donde su coordinación fue fundamental. Este rendimiento ha reforzado la idea de que la Real necesita no solo potencia física, sino también una buena sincronización en el eje defensivo.
El dilema que enfrenta el técnico Pellegrino Matarazzo es táctico: elegir a Jon Martín implica apostar por una defensa que favorezca la continuidad en el juego y se atreva a jugar con agresividad. Optar por Caleta-Car prioriza la solidez y protección del área, una decisión que podría ser determinante en una final.
En el contexto de una final, la elección de los centrales no solo refleja quién jugará, sino también la filosofía del equipo. La presencia de Gorrotxategi, quien se encarga de ordenar y dirigir el juego, contrasta con la necesidad de Herrera de recuperar su forma para ser efectivo, lo que podría influir en la alineación final. Tras el encuentro en el Metropolitano, Matarazzo se mostró optimista: “Sabemos que podemos volver a demostrar que somos un buen equipo. Siempre puedes aprender cosas, pero para la final de Copa quedan seis semanas. En seis semanas pueden cambiar muchas cosas. Va a ser diferente. Esperemos que la final no sea similar a este partido”.
La decisión sobre quién formará el eje de la defensa se tornará crucial, ya que el futuro de la Real en la competición depende de esta elección. En un ambiente de alta presión, el equipo deberá encontrar el equilibrio entre la solidez defensiva y la capacidad de construir desde atrás, un desafío que podría marcar el rumbo del encuentro.

































































































