La Real Sociedad ha demostrado en los últimos años un notable cambio en su trayectoria, destacando en la Copa del Rey. Desde 2018, el equipo ha logrado un hito significativo al clasificarse de manera consecutiva a los cuartos de final, un logro que ningún otro club en la liga puede igualar, incluyendo a gigantes como el FC Barcelona y el Real Madrid. Este avance contrasta profundamente con el pasado del club, donde durante más de dos décadas se enfrentó a múltiples eliminaciones en rondas tempranas del torneo.
La historia reciente de la Real Sociedad está marcada por una serie de fracasos en la Copa que comenzaron a finales de los años 90. Un episodio icónico tuvo lugar en 1999, cuando el equipo, dirigido por Javier Clemente, fue eliminado en dieciseisavos por el extinto Logroñés, un tropiezo que simbolizó el inicio de una mala racha que se extendería hasta 2014. Durante esos años, la sociedad se encontró atrapada en un ciclo de eliminaciones que incluían enfrentamientos contra equipos considerados menos competitivos como el Beasain y el Zaragoza.
El sufrimiento de los aficionados se intensificó cuando, a pesar de una buena trayectoria en la liga, el equipo continuaba tropezando en la Copa. Por ejemplo, la derrota en 2012 ante el Granada fue otro capítulo doloroso, donde el equipo ganó el partido de ida 2-0 en Anoeta, pero fue incapaz de avanzar tras un inesperado 6-1 en la vuelta. Estos fracasos se convirtieron en una especie de broma entre los seguidores y los medios, que recordaban con frustración las expectativas no cumplidas.
Sin embargo, la situación comenzó a cambiar a partir de 2018. La Real Sociedad ha logrado establecerse de manera firme en las rondas finales de la Copa, destacándose como el único equipo que ha llegado a los cuartos de final en los últimos cinco años. Esta transformación se ha materializado bajo la dirección de Imanol Alguacil y, en la presente temporada, la dirección de Sergio Francisco, Jon Ansotegi y Rino Matarazzo, quienes han impulsado al club con una mentalidad renovada.
El nuevo enfoque institucional, que se refleja en el juego del equipo, ha permitido a los jugadores dejar atrás las sombras del pasado y afrontar las competiciones con una confianza renovada. La regularidad en su rendimiento ha despertado el interés de los aficionados, quienes ven en el equipo una nueva esperanza para el futuro.
En este contexto, el próximo enfrentamiento contra Osasuna se presenta como una prueba crucial. Osasuna también ha demostrado su fortaleza en la Copa en los últimos años, avanzando a cuartos en varias ocasiones. Sin embargo, la Real Sociedad contará con el apoyo de su afición en Anoeta, donde los seguidores esperan ver cómo sus jugadores mantienen la racha positiva en esta edición del torneo.
La importancia del éxito en la Copa del Rey trasciende lo deportivo, pues revitaliza no solo la moral del equipo sino también el orgullo de una afición que ha sufrido en silencio por más de dos décadas. Este cambio en la narrativa de la Real Sociedad es un testimonio de la resiliencia y la capacidad de superación del club, que ahora mira hacia el futuro con la esperanza de alcanzar nuevos logros y celebrar más títulos.





























































































