La final de la Copa del Rey que disputará la Real Sociedad ha captado la atención de aficionados en todo el mundo, desde Japón hasta Estados Unidos, evidenciando la profunda conexión que el equipo ha establecido más allá de Gipuzkoa. En este contexto global, destacan agrupaciones como Reala Nippon y Txuriurdin Amerikanuak, que se preparan para vivir este evento histórico con la misma pasión que aquellos que estarán presentes en La Cartuja.
Entre los seguidores más entusiastas se encuentra Keisuke Yamanaka, un fanático japonés que, aunque se encuentra lejos, siente la emoción de la final a través de su apoyo incondicional. «Como seguidor en Japón, estoy muy orgulloso y feliz. Esta temporada ha tenido sus desafíos, pero el equipo ha logrado superarlos y llegar a la final», expresa. Para él, el haber vencido en los dos derbis previos añade un significado especial al triunfo potencial en esta final.
La lejanía no impide que la emoción sea palpable. Yamanaka aún está organizando su plan para el día del partido, pero tiene claro que desea verlo en un bar deportivo con amigos, incluso si eso significa hacerlo a las cuatro de la mañana. «Si ganamos, espero celebrarlo con unos pintxos y una copa de txakoli en un bar vasco aquí en Japón», comenta con entusiasmo.
Para los aficionados internacionales, esta final de la Copa del Rey representa más que un simple partido; es una reafirmación cultural y emocional. «Incluso para alguien como yo, que no soy de Donostia, este encuentro tiene un significado especial. Entiendo lo complicado que es para un club como la Real conseguir títulos importantes, y eso es lo que me atrae de su filosofía», añade Yamanaka. Destaca la importancia de ver a un equipo compuesto por talentos nacidos en Zubieta levantar un trofeo, lo que sería un gran hito para el club y sus seguidores.
El crecimiento de la base de aficionados en Japón ha sido evidente en los últimos años, en parte gracias a la llegada de Takefusa Kubo al club. «La visibilidad de la Real en Japón ha aumentado notablemente. Aunque aún no estamos al nivel de equipos como el Real Madrid o el FC Barcelona, la Real está logrando establecerse en un estatus secundario», señala. Según Yamanaka, la incorporación de Kubo fue crucial para el crecimiento de la popularidad del club.
A medida que se acerca la final, Yamanaka también reflexiona sobre la relevancia de contar con jugadores formados en Zubieta en el equipo rival, el Atlético de Madrid. «El hecho de que ellos también cuenten con futbolistas como Antoine Griezmann y Robin Le Normand añade una capa simbólica a este encuentro», sostiene.
El jugador japonés también tiene un enfoque especial hacia su compatriota, Kubo. «La simple presencia de un jugador japonés en la final es un logro increíble. Si él marca un gol y resulta decisivo, sería histórico», afirma con esperanzas.
La historia personal de Yamanaka con la Real Sociedad comenzó en un viaje a Euskadi. «Me convertí en un verdadero aficionado tras ver un partido entre el Alavés y la Real en mayo de 2019», recuerda. Ya antes había seguido a Oyarzabal, lo que lo llevó a visitar Euskadi específicamente para ver un encuentro. «Recuerdo haber conocido a Illarramendi y Merino, quienes me dejaron una gran impresión por su amabilidad», añade.
Desde ese momento, la filosofía de la Real Sociedad, centrada en el desarrollo de talento local, ha sido fundamental en su lealtad. «Me gusta mucho la filosofía del club de cultivar el talento de la cantera. Ver a jugadores como Jon Martín y Gorrotxa destacar esta temporada reafirma por qué apoyo a este equipo», concluye.
A pesar de la distancia, la conexión emocional que siente Yamanaka con el equipo es inquebrantable. «Si ganamos, me gustaría celebrarlo aquí en Japón, disfrutando de unos pintxos y una copa de txakoli», manifiesta. Este sentimiento resalta que el vínculo txuri-urdin, como demuestra su historia, no conoce fronteras.





























































































