La concentración de los equipos profesionales de la Fundación Euskadi tuvo lugar en Altea, donde se respiró un ambiente de preparación y entusiasmo por el inicio de la nueva temporada ciclista. En este evento, los equipos como Euskaltel y Laboral Kutxa se preparan para enfrentar los retos venideros con un enfoque renovado.
Además de los equipos profesionales, el filial masculino también fue parte de esta jornada, anunciando su nuevo patrocinio por BBK y su nueva denominación como BBK-Euskadi. Este proyecto busca consolidar una base sólida que impulse el ciclismo en la región, destacando la participación de jóvenes ciclistas como Asier Castilla, Aimar Galdós, Aimar Marín y Marco Martín, quienes están listos para dar lo mejor en la próxima campaña.
A pesar de que el ciclismo masculino en el País Vasco no brilla con la misma intensidad que en años pasados, la Fundación Euskadi sigue siendo un pilar fundamental para el desarrollo de este deporte. La institución ha logrado enraizarse y crecer, siendo un elemento esencial para motivar a las nuevas generaciones de ciclistas y mantener viva la conexión con la afición.
En este sentido, el presidente de la Fundación, Iñaki Isasi, enfatizó el compromiso de la organización: «Somos un proyecto con alma y carácter; un lugar donde los jóvenes ciclistas vascos pueden crecer y competir al más alto nivel sin perder su identidad.» Isasi añadió que el objetivo es hacer del Euskaltel-Euskadi una referencia para los jóvenes talentos, conectando tradición y futuro.
La Fundación se encuentra en un proceso de mejora continua. Isasi destacó la importancia de presentarse como un equipo serio que trabaje bien para atraer a los jóvenes ciclistas. «El Euskaltel-Euskadi tiene que ser atractivo para los jóvenes», subrayó, haciendo hincapié en que el equipo debe ser visto como una opción viable para aquellos que aspiran a alcanzar el WorldTour.
Por su parte, Gorka Iturriaga, director de Actividad Física y Deporte del Gobierno Vasco, visitó la concentración para mostrar el apoyo institucional y resaltó que la Fundación Euskadi representa no solo un símbolo del ciclismo, sino también del patrimonio y futuro del deporte vasco. Iturriaga declaró que «nuestros ciclistas se merecen este impulso», reiterando que la Fundación ha sido clave para llevar el ciclismo vasco a un público internacional.
La influencia de la Fundación Euskadi va más allá de lo estrictamente competitivo, actuando como un agente dinámico en la sociedad. Iturriaga afirmó que «debe ser un agente dinámico, proactivo y participativo en todo lo concerniente a la bicicleta de nuestro país», resaltando su papel en la movilización de generaciones de ciclistas a lo largo del tiempo.
La concentración en Altea ha puesto de manifiesto el compromiso de la Fundación Euskadi con el deporte y la comunidad. A medida que la temporada ciclista se aproxima, el trabajo realizado hasta ahora establece un camino claro hacia el futuro, donde se espera que la afición siga apoyando y reconociendo el esfuerzo de estos equipos que buscan dejar huella en el mundo del ciclismo.





























































































