El pádel sigue en una trayectoria de crecimiento notable en todo el mundo. Recientes estadísticas del Global Padel Report 2025 de Playtomic revelan que, en promedio, se abre un nuevo club de pádel cada 2,5 horas. En el último año, alrededor de 35 millones de personas jugaron a este deporte al menos una vez por semana, lo que refleja su creciente popularidad. A su vez, las licencias federativas a nivel mundial experimentaron un incremento del 42%, alcanzando un total de 850.000.
Este auge se produce justo antes de una temporada que promete ser histórica, ya que la Federación Internacional de Pádel (FIP) ha anunciado un conjunto de reformas diseñadas para hacer el juego más dinámico y atractivo para los espectadores. Luigi Carraro, presidente de la FIP, destacó: “Debemos innovar el producto, anticipar cambios, protegiendo la esencia del pádel pero también la salud de los jugadores”.
Uno de los cambios más significativos es la implementación del Star Point, que afectará a los juegos que lleguen a un empate en 40-40. A partir de este año, la resolución de estos juegos se llevará a cabo mediante un único punto decisivo, lo que tiene como objetivo acortar la duración de los partidos sin sacrificar la tensión de los momentos cruciales.
Además, el reglamento incluye una reducción en el tiempo de calentamiento antes de los partidos, que ahora será de solo tres minutos. Los tiempos muertos se establecerán en uno o tres minutos, dependiendo de la situación, con el fin de agilizar el juego. También se prohibirá que los jugadores coman o beban entre puntos, permitiendo la hidratación únicamente en momentos específicos.
Otro aspecto a destacar es la mayor libertad en el saque. Los jugadores podrán sacar desde diferentes posiciones, siempre y cuando al menos un pie esté en contacto con la línea de servicio, lo que podría acelerar los enfrentamientos. En cuanto a la seguridad, se ampliará el área exterior de la pista a tres metros, mejorando así el desplazamiento y reduciendo el riesgo de lesiones.
La FIP ha tomado medidas para endurecer las sanciones hacia los entrenadores, donde una segunda advertencia podría acarrear una expulsión automática del partido. Estos cambios se aplicarán inicialmente en el ámbito profesional, aunque es probable que con el tiempo se extiendan al nivel amateur.
Otra medida que ha causado controversia es la introducción de cuotas para participar en los torneos organizados a través de la plataforma Padel Uno. Hasta ahora, la participación era gratuita, pero a partir de este año, solo los jugadores en el Top 100 mundial estarán exentos de pagar. Los demás deberán abonar desde 25 hasta 120 euros, dependiendo del evento, lo que ha generado críticas entre los deportistas. Álvaro Cepero, jugador número 50 del ranking, expresó su descontento en redes sociales, afirmando: “Esto se llama reírse en nuestra cara con el culo al descubierto”.
A lo largo del año, la FIP también incrementará los controles antidopaje, buscando construir un deporte más limpio y transparente. Con el programa Whereabouts, se espera que se realicen más pruebas, lo que contribuirá a mantener la integridad del pádel.
El año 2026 también marcará un momento importante en la expansión del calendario del Premier Padel Tour, que contará con 26 torneos repartidos por 18 países, ampliando su alcance a cuatro continentes. Este crecimiento se alinea con el objetivo de incluir el pádel como disciplina olímpica en los Juegos de Brisbane de 2032, un sueño que cada vez parece más tangible.
La FIP cierra un 2025 lleno de emoción y logros, y pinta un 2026 que promete ser aún más apasionante, buscando siempre equilibrar tradición y modernidad en la búsqueda de un deporte que no para de crecer.





























































































