El fútbol en Gipuzkoa está atravesando un momento tenso, ya que la Federación Vasca de Fútbol está a punto de anunciar cuántas entradas se destinarán a la final de la Copa del Rey que se llevará a cabo en Sevilla. Este miércoles, el presidente de la Federación Guipuzcoana, Manu Díaz, lamentó que, al día de hoy, no disponen de ninguna entrada en su federación, lo que pone de manifiesto el deterioro de relaciones entre la RFEF y las federaciones territoriales de la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAV).
En años anteriores, la Federación Vizcaina recibió hasta 750 entradas para que sus clubes, árbitros, técnicos y voluntarios pudieran asistir a la final. En contraste, la Federación Guipuzcoana, que cuenta con un equipo finalista, se encuentra en una situación totalmente diferente al no tener acceso a entradas para este evento crucial.
Según Díaz, la decisión sobre la distribución de entradas ha sido tomada por la RFEF, que ha decidido canalizar todas las entradas a través de la Federación Vasca. «Mañana por la noche sabremos qué se nos entrega y qué podemos ofrecer a nuestros clubes», comentó, subrayando la naturaleza anómala de esta situación.
Curiosamente, el presidente de la Federación Guipuzcoana no tiene invitación para la final, algo que representa un hecho insólito en la historia reciente del fútbol vasco. «Aunque pueda parecer extraño, hemos recibido invitaciones para otros partidos, pero no para este», añadió Díaz, quien asistirá al evento, aunque su rol institucional sigue sin estar claro.
Díaz calificó este momento como «el más desagradable de los últimos seis años», aunque asegura que cuentan con el apoyo de la masa social del fútbol guipuzcoano. «Estamos convencidos de que estamos haciendo lo correcto», afirmó, a pesar de los obstáculos que enfrentan.
El conflicto entre la RFEF y las federaciones territoriales ha ido en aumento, y hace dos semanas, estas últimas emitieron un comunicado denunciando una «campaña de desprestigio y marginación» por parte de la RFEF, advirtiendo sobre un «grave deterioro de las relaciones institucionales». Esta situación ha generado una creciente preocupación entre los dirigentes del fútbol vasco.
Al ser cuestionado sobre la responsabilidad detrás de este cambio, Díaz evitó nombrar a personas específicas. Sin embargo, mencionó que hace dos años, al distanciarse de la Junta Directiva de la RFEF bajo el liderazgo de Luis Rubiales, su federación ha enfrentado dificultades. «Rubiales comprende nuestra posición, pero quienes han llegado después no lo hacen», indicó.
El presidente de la Federación Guipuzcoana advirtió que la falta de entradas podría ser solo la punta del iceberg, ya que existen problemas más profundos relacionados con la financiación y la organización del fútbol en el País Vasco. «Estamos en un momento crítico para las federaciones territoriales vascas. Se juega nuestro futuro», manifestó, enfatizando que la singularidad de Euskadi no siempre es entendida por la RFEF.
A pesar de la situación complicada, Díaz destacó que tanto la Federación Vizcaina como la Guipuzcoana son entidades centenarias con una larga historia en el fútbol español. «Nuestras diputaciones tienen competencias intocables hasta los 16 años, y hay personas que no quieren entender esto», explicó, enfatizando que su federación ha estado históricamente en una relación de respeto con la RFEF durante más de 40 años.
Sin embargo, Díaz sostiene que recientemente se ha producido un retroceso en esta relación. «Hace dos años, Bizkaia recibió un importante cupo de entradas, pero en el último tiempo hemos visto una involución en este aspecto», lamentó.
Finalmente, el presidente de la Federación Guipuzcoana concluyó que existe un objetivo claro de que las federaciones se reduzcan a meras delegaciones. «Entiendo que en la RFEF les moleste que el fútbol vasco cuente con cuatro voces», declaró, añadiendo que es crucial que la Federación Vasca asuma una postura más activa en estos debates que tienen un impacto significativo en la vida federativa del territorio.
Díaz subrayó que «hay instituciones que están negando la legitimidad de nuestro sistema foral», lo que va más allá del ámbito deportivo. Prometió que las federaciones territoriales harán «todo lo posible por proteger este sistema». Aunque la situación es difícil, se mantiene la esperanza de que se logren soluciones que beneficien al fútbol en Gipuzkoa.































































































