La Asociación Acabe se convertirá en el dorsal número 0 de la Carrera de Primavera este año, un gesto que busca reconocer su labor en el acompañamiento de jóvenes y familias afectadas por Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Este reconocimiento también pretende visibilizar un problema que, según los expertos, continúa en aumento y se presenta a edades cada vez más tempranas.
Fundada en 1994, Acabe ha estado apoyando a personas y sus familias mientras desarrolla programas de prevención y sensibilización, sobre todo entre adolescentes. Yolanda Iglesias, psicóloga de la asociación, destaca que la inclusión en la carrera no se trata solo de una aportación económica, sino de un apoyo moral que fortalece la labor que realizan. Este respaldo les permitirá potenciar algunos de los programas que tienen en marcha.
Cada año, Acabe atiende a un considerable número de personas. Iglesias señala que, en promedio, reciben alrededor de 200 casos nuevos anualmente entre consultas y atención directa, además del trabajo con familiares. El año pasado, cerca de 1.700 personas participaron en sus actividades formativas, que incluyen talleres en centros educativos.
El símbolo de ser el dorsal 0 también conlleva un significado importante. En un evento donde el objetivo común es alcanzar la meta, Acabe busca resaltar una visión diferente del deporte. “No es solo importante llegar a la meta o mejorar tiempos, sino vivir el presente”, explica Iglesias, añadiendo que se debe valorar el cuerpo como el vehículo que nos permite participar en la prueba.
Iglesias menciona que la relación entre el deporte y la alimentación es compleja y requiere una interpretación cuidadosa. Advierte que existe una línea divisoria clara entre practicar un deporte de manera saludable y aquel que puede volverse problemático. “Cuando corres por placer, el deporte es salud. Pero si lo haces para compensar lo que has comido, ahí es donde comienza el problema”, destaca.
En muchas ocasiones, las personas con TCA transforman la actividad física en una obligación, un deber que se realiza como un castigo. “Para Acabe, el deporte debe ser salud y disfrute, no algo que se haga por obligación”, enfatiza Iglesias.
La presión social y estética juega un papel significativo en este cambio de perspectiva. La psicóloga observa que muchos jóvenes llegan a la consulta con una relación excesivamente exigente con su propio cuerpo. “Vivimos en una sociedad que presiona mucho para ser perfectos”, sostiene. Frente a esta realidad, argumenta que practicar deporte desde el bienestar es esencial, y afirma que “correr por el placer de correr” es uno de los factores más protectores para la salud mental.
La carrera también servirá como plataforma para dar a conocer el trabajo de Acabe al público. La asociación instalará un puesto informativo durante el evento para atender a quienes deseen obtener más información sobre los TCA y los recursos disponibles para su ayuda. Hablar de este problema con naturalidad es fundamental, según Iglesias, como un primer paso para romper el estigma y facilitar que las personas busquen apoyo.
“Un trastorno alimentario requiere silencio”, explica, añadiendo que hablar sobre ello es clave para ayudar a quienes lo padecen. Además, Iglesias destaca la importancia de desmitificar la idea de que estos trastornos son exclusivos de chicas jóvenes. “No es una cuestión de género ni de edad”, advierte, y señala que esta creencia puede retrasar el diagnóstico en hombres, quienes a menudo llegan en condiciones más graves debido a la tardanza en su detección.
La apertura e inclusividad de la carrera son aspectos que la psicóloga valora especialmente. Este evento popular, más allá de lo deportivo, subraya que la relación con el cuerpo, la alimentación y la salud mental afecta a toda la sociedad. Acabe defiende que correr también puede ser una celebración de las capacidades del cuerpo, no de su apariencia.































































































