El mundo del atletismo fue testigo de un evento notable en el Grand Prix New Balance celebrado en Boston, donde dos atletas estadounidenses, Josh Hoey y Hobbs Kessler, establecieron nuevos récords mundiales en sus respectivas disciplinas. Hoey logró superar la marca de 800 metros, que había sido ostentada por el danés de origen keniano Wilson Kipketer desde 1997, mientras que Kessler batió el récord de 2.000 metros que había pertenecido al etíope Kenenisa Bekele desde 2007.
En su primer encuentro de la temporada del World Athletics Indoor Tour Gold, Hoey, con tan solo 26 años, cronometró un impresionante 1:42,50 en los 800 metros, mejorando en 17 centésimas la anterior marca de Kipketer. Esta victoria no solo le otorga un nuevo récord, sino que también reafirma su estatus como campeón mundial de esta distancia, título que ya había conquistado a principios de 2025 en la misma línea de tiempo.
El atleta, quien recientemente había conseguido la mejor marca mundial en los 600 metros indoor, utilizó la estrategia de seguir a su hermano, Jackson, quien actuó como liebre durante la carrera. “Solo intenté mantener la calma y dejar que me guiara”, comentó Hoey, mostrando su enfoque sereno y disciplinado durante la competición.
Lo que siguió a su victoria fue una declaración que dejó entrever su ambición: “Esto está lejos de ser el final del camino. De hecho, estamos casi al principio, así que estoy emocionado”, aseguró, mientras enfocaba sus metas hacia el Mundial de Pekín en 2027.
Por su parte, Kessler, que venía de una temporada difícil el año anterior, se redimió al establecer un nuevo récord de 4:48,79 en los 2.000 metros, superando el tiempo de Bekele por un segundo y veinte centésimas. En su intervención, Kessler confesó su decepción anterior, pero destacó su renovado entusiasmo por entrenar y su gratitud hacia el grupo de trabajo que le rodea: “Recuperé las ganas de entrenar, se me pegaron sus buenos hábitos y todo ha ido muy bien”, expresó con satisfacción.
Es notable que el segundo lugar en la prueba de Kessler fue ocupado por el también estadounidense Grant Fisher, quien, aunque finalizó detrás de él, logró un tiempo inferior al récord anterior de Bekele, con un crono de 4:49,48. Esto demuestra el elevado nivel de competencia presente en el evento.
Ambos atletas no solo lograron hazañas individuales, sino que también elevaron el perfil del atletismo en la escena internacional. La jornada en Boston se convirtió en un verdadero espectáculo deportivo, donde los récords fueron reescritos. Con cada marca superada, Hoey y Kessler no solo impulsan su carrera personal, sino que también inspiran a futuras generaciones de atletas.
Con estas actuaciones, queda claro que el atletismo estadounidense sigue en un camino ascendente, y las expectativas son altas de cara a los próximos campeonatos. Los nuevos récords son una señal de que estos atletas están dispuestos a seguir sorprendiendo al mundo del deporte. Los aficionados y expertos del atletismo estarán atentos a sus próximos pasos, en especial en el Mundial que se celebrará en un par de años.






























































































