Este sábado, el ciclista Jon Barrenetxea será el único representante vasco en la Omloop Nieuswald, una clásica del ciclismo belga que marca el inicio de la temporada de carreras sobre adoquines. Con una bicicleta equipada con cubiertas más anchas y llantas resistentes, el deportista de Gamiz-Fika se enfrenta a un reto marcado por la intensidad y la necesidad de una buena colocación en el pelotón.
Esta competición es una de las primeras pruebas del año y atrae a ciclistas de renombre como Van der Poel y Van Aert, quienes junto a otros competidores como Pidcock y Søren Wærenskjold, ganador del año anterior, se perfilan como favoritos. Barrenetxea llega con la experiencia adquirida en su participación pasada, y se siente preparado, aunque consciente de que la falta de experiencia en este tipo de carreras puede ser un factor determinante.
El ciclista ha reflexionado sobre el estrés que genera esta prueba, donde cada curva y cada estrategia de colocación son vitales. «Al final son cuatro horas de tensión, donde hay que anticiparse y saber colocar bien la bicicleta antes de cada cota», explica Barrenetxea. La presión es constante, y cualquier error puede complicar el desenlace final de la carrera.
El reto en la Omloop consiste en ser capaz de estar en el grupo puntero desde el comienzo, lo que requiere una combinación de valentía y estrategia. «Hay que ser ambicioso y claro en lo que se quiere hacer, porque si no, la carrera se vuelve una lucha por la posición», añade. Su objetivo es poder finalizar entre los primeros, aspirando a un top 10, algo que considera un buen resultado para su categoría.
La experiencia adquirida en la edición anterior le ha enseñado a manejar mejor la dinámica del pelotón. «Una de las cosas más difíciles es sobrellevar el estrés durante toda la carrera, ya que se corre a pequeños esprints constantes», apunta. Superar este desafío requiere de una concentración mental elevada y una estrategia muy clara, especialmente en los momentos clave de la carrera.
Barrenetxea menciona que un momento crítico será en Molenberg, donde solo un número limitado de ciclistas puede entrar sin frenar. «Si logras estar entre los primeros en esa curva, tienes mucho ganado», asegura. Este tipo de situaciones intensifican la lucha por la colocación, haciendo evidente que el éxito en la carrera depende tanto de la habilidad como de la táctica.
El ciclista también comenta que el ambiente en la Omloop es único. «La presión es distinta aquí, y aunque el adoquín belga es más llevadero que el de otras pruebas, la colocación sigue siendo fundamental», afirma. Barrenetxea disfruta de la adrenalina que provoca esta competición, aunque es consciente de que al entrar en las últimas posiciones, la dificultad aumenta considerablemente.
Con la mente enfocada en el desafío que se avecina, el ciclista vasco tiene claro que su participación en la Omloop Nieuswald es una oportunidad para demostrar su capacidad. «Sin duda, es el momento de aprovechar al máximo las oportunidades que se presentan en este tipo de carreras», concluye, dejando entrever su deseo de brillar en esta clásica belga.





























































































