El actor donostiarra Gorka Otxoa se encuentra inmerso en la grabación de un nuevo proyecto y está preparado para asistir a la final de Copa que se disputará en La Cartuja. Otxoa, quien se siente muy emocionado por el evento, ocupará su lugar en el anillo superior del Fondo Sur, la misma ubicación que ha disfrutado durante años en el Anoeta.
La final tendrá lugar el 20 de enero y, según el actor, es una cita importante. «Espero volver feliz de Sevilla», afirma con optimismo. Su conexión con el equipo se remonta a muchos años atrás, cuando, con tan solo 11 años, comenzó a asistir a los partidos de la Real Sociedad, gracias a las invitaciones que la Diputación Foral de Gipuzkoa ofrecía a los colegios.
Otxoa recuerda con cariño esa época, donde la emoción del fútbol se vivía a flor de piel. «Desde que se construyó el nuevo estadio en Anoeta, me hice socio y he mantenido esa relación inquebrantable con el club», comenta. Para él, los mejores recuerdos incluyen la primera Copa ganada por la Real y, especialmente, la victoria sobre el Athletic, un partido que vivió de manera especial al participar en un programa de streaming para aficionados.
El actor destaca la figura de Mikel Oyarzabal como su jugador preferido, recordándolo como un símbolo del club. Otxoa vive los partidos con intensidad, experimentando un cóctel de nervios y pasión tanto en el estadio como en casa. «Mi pareja se ríe a veces de mis reacciones», confiesa, evidenciando su devoción por la Real.
Cuando se le pregunta sobre lo que significaría ganar la final, Otxoa no duda en afirmar que celebrará en Sevilla, aunque teme por su voz tras la euforia del partido. «Cada vez que voy a Anoeta me quedo afónico», dice entre risas. En cuanto a su carrera, el actor ha estado trabajando en varios proyectos, incluyendo la película «Ni contigo ni sin ti», que se espera que se estrene este año.
Gorka Otxoa también reflexiona sobre lo que significa ser parte de la Real Sociedad. «Es un club profundamente arraigado en la provincia y su cantera es de las mejores del mundo», asegura. Esta conexión con los jugadores de la casa y la afición es algo que destaca, así como la representación de Gipuzkoa en la Liga a pesar de ser una de las provincias más pequeñas.
Antes de despedirse, Otxoa expresa su deseo de ganar. «Un gol en el último minuto me haría explotar de alegría», dice, esperando que esta final se convierta en otro recuerdo inolvidable para los aficionados. Con el apoyo de más de 20.000 seguidores que estarán presentes en La Cartuja, la expectativa es alta y la ilusión en el aire palpable.



























































































