El FC Andorra ha sido sancionado con una multa de 12.000 euros por el comportamiento inapropiado de su máximo accionista, Gerard Piqué, durante el descanso del partido reciente contra el Málaga CF. Este incidente se produjo en una zona restringida del estadio, lo que ha llevado a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) a tomar esta decisión.
Según el acta del árbitro, Alejandro Ojaos Valera, Piqué bajó al túnel de vestuarios tras la primera mitad y tuvo un enfrentamiento con el árbitro asistente. El documento detalla que el exjugador del FC Barcelona se dirigió al árbitro en «actitud agresiva», gritando y señalándole con el dedo a escasa distancia de su rostro. En el acta, se refleja que Piqué expresó su indignación diciendo: «Es un robo histórico» y añadió que lo iba a publicar en Twitter.
La tensión no terminó ahí, ya que continuó dirigiéndose de manera ofensiva a los miembros del Málaga CF, lo que provocó un tumulto en el estadio. Para evitar que la situación escalara, tuvo que ser separado por el personal de seguridad y miembros del FC Andorra. La sanción impuesta al club se debe a que Piqué no tiene un cargo federativo oficial, lo que impide que el Comité le imponga una inhabilitación directa.
Esta multa de 12.000 euros es la cuarta que recibe el club en esta temporada debido a las acciones del excentral. En una ocasión anterior, Piqué ya había sido sancionado con 9.000 euros por recriminar un gol anulado durante un partido frente al Deportivo de La Coruña. El comportamiento reiterado de Piqué ha llevado a que el Comité advierta que, si estos episodios persisten, el FC Andorra podría enfrentarse a sanciones más severas. Estas podrían incluir la clausura parcial del estadio o incluso la pérdida de puntos en la liga.
La situación pone de relieve la necesidad de que los clubes mantengan un control sobre los comportamientos de sus personalidades más influyentes, especialmente en espacios restringidos. La RFEF se ha mostrado firme en su compromiso de sancionar conductas que pongan en riesgo la integridad de sus competiciones, lo que se traduce en un entorno más controlado y respetuoso para todos los involucrados en el deporte.





























































































