El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ha expresado diversas preocupaciones en relación al potencial de Anoeta para ser una de las sedes del Mundial de 2030. Durante una reciente visita de una delegación de la FIFA a las diferentes ciudades que forman parte de la candidatura conjunta, Louzán mencionó que la capacidad del estadio es un aspecto crítico, ya que este debe albergar más de 40.000 espectadores.
La situación en Donostia es delicada. A pesar de haber superado el primer examen de la FIFA, existen dudas sobre la aceptación del evento por parte de algunos residentes locales. «San Sebastián enfrenta el problema de que algunos vecinos, que nos van a dar un escrito, no quieren», comentó Louzán. Aseguró que ha habido protestas por parte de los vecinos y que otros temas también han surgido, aunque no los recordó en detalle. Según él, «todas esas exigencias serán negociables».
En su intervención, Louzán se refirió a su experiencia personal en el estadio de Amara, donde asistió a un partido de Copa entre el Real y el Athletic. El presidente de la RFEF destacó que «el Estadio está fenomenal», aunque se cuestionó si la capacidad actual de algo más de 39.000 asientos será suficiente para las exigencias de la FIFA, que estipula que debe alcanzar entre 42.000 y 43.000 asientos para poder acoger partidos de la Fase de Grupos del Mundial.
Este asunto no es nuevo; durante la alcaldía de Eneko Goia, se presentó una carta en abril de 2025 que afirmaba que el Mundial «servirá para empeorar las condiciones de vida» de los donostiarras, quienes ya sufren las consecuencias de la «turistificación». Las asociaciones que firmaron esa carta incluyen a Parte Zaharrean Bizi, Intxaurrondo Zaharreko Auzo Elkartea y otras. Goia resaltó que es lamentable que, a pesar del esfuerzo por ser una ciudad referente en la organización de eventos deportivos, algunas de estas voces continúen oponiéndose.
La trayectoria de la RFEF y la situación en la que se encuentra Anoeta plantea un dilema sobre cómo equilibrar el desarrollo deportivo y el bienestar de la comunidad local. A medida que se avanza en la candidatura, será fundamental tener en cuenta las preocupaciones de los residentes, así como las exigencias de la FIFA. La capacidad de Anoeta no solo afecta a los intereses del fútbol, sino que también refleja un debate más amplio sobre cómo gestionar el crecimiento y la popularidad del turismo en la región.
A medida que se acerca la fecha de evaluación final, las decisiones y negociaciones se intensificarán. La RFEF y el lehendakari Imanol Pradales deberán trabajar en conjunto para abordar las inquietudes planteadas, asegurando que todas las partes interesadas sean escuchadas en el proceso. Este desarrollo podría resultar crucial para determinar el futuro de Anoeta como una sede viable para el evento deportivo más importante del mundo.

































































































