Este sábado, el Eibar se enfrenta al Deportivo en un partido clave para ambos equipos, donde los guipuzcoanos intentan prolongar su buena racha, sin conocer la derrota en las últimas cinco jornadas. El encuentro se llevará a cabo a las 16.15 horas en el estadio de Riazor, y será una prueba de fuego para el Deportivo, que ha visto aumentar la presión tras su reciente derrota ante el líder, el Castellón.
El entrenador del Deportivo, Antonio Hidalgo, se encuentra en una situación delicada, ya que su equipo ha caído a cuatro puntos de los puestos de ascenso directo. Este mal momento se agrava por el rendimiento del equipo contra los seis primeros clasificados, donde solo han logrado cinco puntos de veinticuatro posibles. La presión de la afición también juega un papel crucial, lo que hace que el resultado de este partido sea vital.
En cuanto al Eibar, la necesidad de obtener su primera victoria fuera de casa esta temporada añade una capa de urgencia al encuentro. El equipo ha tenido dificultades en sus desplazamientos, y el encuentro en Riazor representa una oportunidad para revertir esta tendencia. El entrenador Beñat San José se enfrenta a la baja de dos jugadores clave: Anaitz Arbilla y Lander Olaetxea, quienes deberán cumplir una sanción.
La ausencia de Arbilla en el lateral izquierdo obligará al equipo a reestructurarse, y se espera que Álvaro Rodríguez asuma esa posición, aunque jugará a pierna cambiada. Por su parte, la baja de Olaetxea podría abrir la puerta para que Aleix Garrido regrese al once inicial, o quizás se optará por Javi Martínez para ocupar su lugar.
A pesar de estas complicaciones, el Eibar recibe una buena noticia con el regreso de Peru Nolaskoain tras cumplir su sanción. El jugador se ha convertido en una pieza importante para el equipo, y su inclusión en la defensa puede aportar solidez al conjunto guipuzcoano, que debe encontrar la manera de romper el maleficio que les ha perseguido esta temporada.
El arbitraje del partido estará a cargo de Manuel Jesús Orellana, del comité andaluz, lo que añade otra dimensión a un encuentro que promete emociones fuertes. Ambos equipos son conscientes de que cada punto cuenta, especialmente en la recta final de la temporada, y el deseo de asegurar una victoria será palpable en el campo.
Los aficionados del Eibar esperan que su equipo pueda regresar a casa con tres puntos, lo que sería crucial para recuperar la confianza y la moral del plantel. La presión está a la orden del día, tanto para los jugadores como para los cuerpos técnicos de ambos clubes, y el desenlace de este partido podría marcar un punto de inflexión en sus respectivas temporadas.





























































































