El tenista serbio Novak Djokovic, a sus 38 años, ha demostrado que todavía tiene mucho que ofrecer en la cancha, a pesar de que su forma física no es la óptima. En su último enfrentamiento en el Open de Australia, logró alcanzar las 400 victorias en torneos de Grand Slam, igualando así el récord que hasta ahora pertenecía a Roger Federer. Este triunfo se produce en un contexto en el que Djokovic busca reafirmarse como uno de los grandes del tenis, a pesar de las adversidades que ha enfrentado en los últimos tiempos.
En su partido contra el neerlandés Botic Van de Zandschulp, Djokovic se impuso con un marcador de 6-4, 6-4 y 7-6 (4). Este resultado no solo le asegura un puesto en los octavos de final, sino que también le permite igualar las 18 veces que Federer alcanzó esta fase del torneo australiano. Este es un nuevo hito que resalta su longevidad y éxito en este deporte, estableciendo un récord que comparte con el suizo, quien se retiró con 69 apariciones en octavos de final.
Con esta victoria, Djokovic se prepara para enfrentar al checo Jakub Mensik, quien ha eliminado a Ethan Quinn en la tercera ronda. Cada avance que logre en este torneo significará la creación de nuevas marcas en su carrera, lo que subraya la importancia de esta competición para el serbio. Su determinación y habilidad para superar obstáculos siguen siendo características definitorias de su trayectoria.
Sin embargo, el camino hacia la victoria no estuvo exento de polémica. Durante el partido, Djokovic mostró su temperamento característico al intentar calmar al público que apoyaba a su rival. En un momento de frustración, lanzó accidentalmente una pelota que rozó la cabeza de un recogepelotas, lo que pudo haber resultado en su descalificación. Posteriormente, el serbio se disculpó por su conducta, reconociendo que fue un error en un momento de alta tensión.
“Me disculpo por eso, no era necesario. En el calor del momento fui afortunado de seguir en pista y lo siento por causarle estrés al recogepelotas o a cualquiera”, expresó Djokovic tras el incidente. Su capacidad de autocrítica resalta una faceta más madura del jugador, aunque su personalidad competitiva sigue predominando en la cancha.
A pesar de los desafíos, Djokovic se muestra confiado en sus habilidades y se siente preparado para enfrentar a los jóvenes talentos como Carlos Alcaraz o Jannik Sinner. “Los jóvenes tendrán que ganarse el dinero. El año pasado estaba lesionado en tres de los cuatro grandes”, advirtió, dejando claro que tiene la ambición de seguir compitiendo al más alto nivel. Su enfoque es dar lo mejor de sí en cada encuentro, sin pensar en la gestión de energía para las etapas posteriores del torneo.
El tenista serbio concluyó su discurso afirmando: “En un buen día, cuando me siento bien física y mentalmente, sigo creyendo que puedo desafiar y vencer a cualquiera. Si no creyera eso, no estaría aquí, eso es seguro.” Con estas palabras, Djokovic reafirma su compromiso y deseo de continuar haciendo historia en el tenis, mientras que el mundo del deporte observa con gran interés sus futuros partidos, especialmente en un torneo tan significativo como el Open de Australia.






























































































