El futbolista francés Dimitri Payet se enfrenta a un proceso judicial tras la denuncia interpuesta por su expareja, Larissa Ferrari, quien le acusa de ejercer diferentes tipos de violencia en su contra. Según Ferrari, Payet, conocido por su paso por clubes como el Olympique de Marsella y el West Ham United, la sometió a un sufrimiento extremo, llegando a describirle como un «monstruo».
La situación, que ha llamado la atención de los medios internacionales, se remonta a 2024, cuando el jugador firmó un contrato con el Vasco de Gama y comenzó una relación con Ferrari. La abogada brasileña decidió presentar la denuncia en 2025, asegurando que durante su tiempo juntos sufrió torturas psicológicas y físicas. En un relato impactante, la mujer menciona que fue obligada a grabar vídeos degradantes y que experimentó agresiones constantes. “Me torturó durante 12 horas y se jactó de acostarse con 300 mujeres”, afirmó Ferrari.
Ferrari no solo habla de agresiones físicas; también describe momentos de manipulación emocional que la llevaron a un estado de vulnerabilidad. “Su amor era dulce al principio, pero pronto se volvió un juego macabro. Me dejaba llena de moretones después de tener relaciones y usaba castigos para controlar mis acciones”, remarcó. Uno de los episodios más graves que menciona es un «día de agonía» en el que se sintió obligada a realizar actos humillantes para que la tortura cesara.
La mujer, que se siente atrapada y asustada, no solo busca justicia para sí misma, sino que también desea alertar a otras mujeres sobre el peligro de permanecer en relaciones abusivas. “No solo quiero justicia, sino también ayudar a otras mujeres que permiten que sus parejas abusen de ellas”, expresó. La denuncia ha generado un debate sobre la violencia de género y la necesidad de brindar apoyo a las víctimas en situaciones similares.
Ferrari también revela cómo Payet combinaba esta relación tóxica con su matrimonio. Según su relato, él le había pedido que comprara un anillo de bodas y había creado una fachada de compromiso que nunca existió realmente. “Tuvimos una boda falsa. Nunca mencionó a su esposa, y no quería preguntarle sobre ella”, añade.
La relación entre ambos se caracterizó por la agresividad y la manipulación. En un momento crítico, Payet la amenazó tras enterarse de que otro futbolista le había enviado un mensaje a través de las redes sociales, llamándola “perra” y exigiendo pruebas de su amor. “Dijo que necesitaba castigarme porque él estaba en Río y yo estaba en casa. Me quería demostrar que no era digna de su amor”, relató Ferrari, quien incluso llegó a considerar hacerse un tatuaje del nombre de Payet como prueba de devoción.
La situación escaló a tal punto que Ferrari se sintió obligada a enviarle vídeos que reflejaban su sufrimiento, algo que al principio parecía satisfacer al futbolista, pero que luego solo generó más exigencias de su parte. “Nadie de mis amigos o familiares sabía lo que estaba ocurriendo”, concluyó, enfatizando la soledad y el miedo que vivió durante su tiempo con el jugador.
Este caso no solo pone de manifiesto la gravedad de las acusaciones, sino que también abre un importante diálogo sobre la violencia de género, la manipulación emocional y la necesidad de escuchar y apoyar a quienes han sufrido en silencio. La denuncia de Ferrari podría marcar un antes y un después en la lucha contra este tipo de abusos, animando a más mujeres a salir de relaciones tóxicas y buscar ayuda.






























































































