Una semana después de que el artista puertorriqueño Bad Bunny hiciera historia al ganar el Grammy al álbum del año con su disco «DeBÍ TiRAR Más FOTOS», se convirtió en el primer solista latino de habla hispana en liderar el espectáculo del descanso de la Super Bowl. Este evento, que se celebró en el Levi’s Stadium, enfrentó a los New England Patriots contra los Seattle Seahawks, destacando a ambos como los mejores equipos de la NFL.
El espectáculo estuvo marcado por una celebración vibrante de la cultura latina, en la que Benito Antonio Martínez Ocasio rindió homenaje a sus raíces con un escenario que evocaba los campos de caña de azúcar de Puerto Rico. Además, colaboró con artistas destacados como Lady Gaga y Ricky Martin, quienes también aportaron su talento en el espectáculo, interpretando «Lo Que Le Pasó a Hawaii».
En un momento emotivo, Bad Bunny cerró su actuación con un mensaje de unidad, pidiendo en inglés que «Dios bendiga a América», mientras que bailarines ondeaban banderas de varios países del continente americano a su alrededor. Esta representación fue un reflejo del sentir de muchos latinoamericanos, que vieron en su actuación una forma de representación y orgullo cultural.
El vestuario del artista fue otra de las grandes atracciones de la noche. Bad Bunny eligió un diseño de la firma Zara, que consistía en un conjunto blanco compuesto por una camisa de cuello y corbata, complementado con zapatillas de la marca Adidas. Además, lució un impresionante reloj de la marca Royal Oak de Audemars Piguet, que se distingue por su caja de oro amarillo de 18 quilates.
El espectáculo también incluyó momentos especiales, como la aparición de una pareja que contrajo matrimonio en el escenario, un gesto que fue confirmado como una unión real y que se integró perfectamente en la presentación. Otros famosos que formaron parte de la velada fueron Cardi B, Karol G, Pedro Pascal y Jessica Alba, quienes aportaron su presencia a un evento que resonó en todo el mundo.
No obstante, la actuación de Bad Bunny no fue del agrado de todos. El expresidente estadounidense Donald Trump criticó ferozmente el espectáculo, calificándolo como «uno de los peores de la historia». En un comunicado, expresó que «no tiene sentido» y que representa «una bofetada» a Estados Unidos, mencionando que «nadie entiende ni una palabra» de lo que dice. Estas declaraciones reflejan el creciente debate sobre la representación cultural y el impacto de la música latina en el panorama global.
A pesar de las críticas, muchos defensores de la cultura latina celebraron la actuación de Bad Bunny como un hito importante. En redes sociales, se destacó la capacidad del artista para llevar su mensaje y su música a un escenario de tal magnitud. «Orgulloso de la presentación de Bad Bunny, raíces latinas al 100%. Benito se ha convertido en un fenómeno universal», mencionó un usuario en Twitter.
El setlist de Bad Bunny incluyó éxitos como «Titi me preguntó», «Yo Perreo Sola» y «Safaera», además de colaboraciones como «Die with a Smile» de Lady Gaga y «Baile Inolvidable». Esta selección no solo mostró su versatilidad como artista, sino también su conexión con su audiencia.
Con esta actuación, Bad Bunny no solo reafirmó su estatus como uno de los artistas más influyentes de la música contemporánea, sino que también abrió un diálogo sobre la diversidad y la inclusión en la industria musical. En un momento en que el mundo está más conectado que nunca, su mensaje de unidad y cultura es más relevante que nunca.



























































































