La ONG Amnistía Internacional (AI) ha emitido una grave advertencia respecto a la próxima Copa Mundial de la FIFA, señalando que podría transformarse en un «escenario de represión» y en una «plataforma de prácticas autoritarias». La organización instó a los países anfitriones a cumplir con sus responsabilidades bajo el Derecho Internacional, así como a la FIFA y a los patrocinadores a garantizar la protección de aficionados, jugadores, periodistas y comunidades locales.
En un reciente informe titulado «La humanidad debe triunfar: Defender los derechos y abordar la represión en la Copa Mundial de la FIFA 2026», AI criticó las contradicciones entre el lema de la FIFA, que sostiene que «el fútbol une al mundo», y las acciones represivas de los gobiernos que albergarán el evento. Aseguró que aún hay tiempo para evitar que el torneo se convierta en un espacio de represión y llamó a los anfitriones a actuar en conformidad con sus obligaciones internacionales.
La ONG subrayó que en países como Canadá, México y Estados Unidos, los aficionados pueden enfrentar serias violaciones de Derechos Humanos, particularmente en el marco de las políticas de inmigración de Estados Unidos. AI destacó que en este país se vive una «emergencia de Derechos Humanos», donde se han producido detenciones arbitrarias por parte de agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de AI, señaló que más de 500.000 personas han sido deportadas en el último año, un número que supera ampliamente la cantidad de espectadores que asistirán a la final en el Estadio MetLife. Esta ola de deportaciones, según él, ha socavado los derechos a la libertad y la seguridad de miles de migrantes.
Además, AI ha advertido que la represión también afecta directamente a las ciudades donde se llevarán a cabo los partidos. En este sentido, mencionó cómo el gobierno estadounidense ha federalizado y desplegado efectivos en Los Ángeles para controlar protestas, lo cual ha incrementado la preocupación por la seguridad de quienes deseen manifestarse durante el evento.
Las ciudades anfitrionas como Dallas, Houston y Miami han firmado acuerdos que permiten a las autoridades locales colaborar con el ICE, lo que podría intensificar el uso de perfiles raciales y aumentar los ataques contra la población inmigrante. En este contexto, la ONG subrayó que ni la FIFA ni las autoridades estadounidenses han garantizado la seguridad de los asistentes en relación a estas prácticas abusivas.
Un dato alarmante es que hasta ahora, solo cuatro de las 16 ciudades anfitrionas han compartido sus planes en materia de Derechos Humanos, y ninguna de ellas ha mencionado medidas para proteger a la población frente a actuaciones abusivas relacionadas con inmigración. La situación actual se considera de riesgo alto, lo que plantea serias dudas sobre la seguridad de los asistentes.
En México, las autoridades han movilizado 100.000 agentes de seguridad en respuesta a la violencia, lo que añade un nivel de riesgo para quienes planean protestar pacíficamente durante el torneo. Activistas han expresado su intención de organizar una manifestación en el Estadio Azteca de Ciudad de México, exigiendo justicia por la desaparición de sus seres queridos.
Ante esta grave situación, Amnistía Internacional ha instado a los gobiernos a adoptar medidas urgentes para asegurar que la celebración del Mundial no se convierta en un evento manchado por la represión. Es fundamental que los derechos de la afición, jugadores, periodistas y comunidades locales estén en el centro de las políticas del torneo.
AI también ha demandado la protección del derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica, tanto dentro como fuera de los recintos donde se jugará la Copa. La organización pidió que se evite el uso de fuerzas militares en funciones de policía civil y que se garantice la seguridad de los medios de comunicación.
Finalmente, Amnistía Internacional exigió el cese de las redadas indiscriminadas y el uso de perfiles raciales, así como la finalización de detenciones arbitrarias en Estados Unidos. La organización se planteó la necesidad de levantar las prohibiciones de viaje que afectan a ciertos grupos y de garantizar la protección de los aficionados y de las personas LGTBIQ frente a cualquier tipo de discriminación.






























































































