Un aficionado del RC Celta de Vigo fue víctima de un ataque con arma blanca después de los incidentes ocurridos tras el partido de vuelta de los octavos de final de la Europa League, que se celebró en el Groupama Stadium de Lyon. Así lo ha confirmado la Policía francesa, que ha estado realizando investigaciones sobre los hechos.
Los disturbios tuvieron lugar alrededor de las 23:30 horas, cuando un grupo de hinchas españoles, al parecer en estado de ebriedad, comenzaron a vandalizar mobiliario urbano y lanzar fuegos artificiales hacia transeúntes y agentes de seguridad. Este comportamiento provocó una rápida intervención de las autoridades.
La portavoz de la Policía francesa aseguró que, aunque la situación fue tensa, «la vida de la persona herida no corre peligro». Después de estos eventos, se realizó la detención de un hombre que supuestamente agredió a un aficionado español, aunque no se han ofrecido muchos más detalles sobre este arresto.
La clasificación del RC Celta de Vigo para los cuartos de final de la Europa League fue lograda tras una victoria de 0-2 contra el equipo local, con goles de Javi Rueda y Ferran Jutglà. Sin embargo, este éxito deportivo se vio empañado por los enfrentamientos posteriores en el barrio de La Guillotière.
Según informaciones de medios locales como Le Progrès y Actu Lyon, varios aficionados españoles fueron expulsados de un autobús debido a su comportamiento inadecuado. Tras esta expulsión, la situación se tornó crítica y la Policía francesa se vio obligada a emplear gases lacrimógenos para dispersar a los grupos de hinchas de ambos equipos.
Un aficionado del RC Celta de Vigo fue trasladado al Hospital Édouard-Herriot después de recibir varias agresiones, que incluyeron al menos una puñalada en el brazo y otra en el pie, además de haber sido golpeado con una tabla. Estos acontecimientos resaltan la creciente preocupación sobre la violencia asociada a los eventos deportivos.
A medida que se desarrollan las investigaciones, las autoridades locales están trabajando para garantizar la seguridad de los aficionados. La jornada, que debía ser una celebración deportiva, ha dejado un balance negativo que dignifica la necesidad de una mayor vigilancia en estos encuentros internacionales.
































































































