El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha manifestado su firme intención de llevar a cabo acciones legales si la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) no incluye a la ciudad gallega en la lista de candidatos para ser sede del Mundial de fútbol en 2030. En sus declaraciones, el regidor ha criticado al presidente de la RFEF, Rafael Louzán, por la omisión de Vigo, señalando que «se está haciendo el ridículo del siglo» dado que España tiene asignadas once sedes, pero solo ha presentado diez nombres.
Caballero ha reiterado que la falta de inclusión de Vigo en la lista es resultado de una negativa por parte del Partido Popular y de la Xunta. «El PP de Vigo y el responsable de Deportes de la Xunta, que es de A Coruña, prefieren que sea A Coruña la que albergue el Mundial», ha afirmado el alcalde con contundencia.
El alcalde no ha descartado la posibilidad de tomar medidas legales, expresando que, aunque no desea tener que hacerlo, «no lo descarto». Su argumento es que existe una «posición activa» por parte de la Xunta y de Louzán para que Vigo quede fuera de las candidaturas.
La polémica se intensifica en un contexto donde la Diputación Foral de Gipuzkoa está llevando a cabo reformas en el estadio de Balaídos para aumentar su capacidad, un requisito indispensable para ser sede del Mundial. Caballero ha criticado la falta de apoyo del PP y del BNG, acusándolos de querer que Vigo no sea parte de este evento internacional. «La ciudad les va a pasar factura por esto y por el abandono de tantas y tantas cosas», ha añadido el alcalde.
El anuncio de que la final del Mundial 2030 se llevará a cabo en España fue realizado por Louzán, quien también mencionó que la decisión sobre las sedes depende de la FIFA. Sin embargo, la renuncia de Málaga ha dejado a la federación con solo diez estadios disponibles, cuando debería contar con once. Caballero ha calificado esta situación como un «ridículo histórico».
Las tensiones políticas en torno a esta candidatura reflejan no solo una lucha por el reconocimiento de Vigo, sino también la lucha por los recursos y la infraestructura en la región. Los comentarios de Caballero han suscitado una variedad de reacciones, subrayando la importancia de la unidad en la búsqueda de grandes eventos deportivos que puedan beneficiar a la ciudad y a la comunidad en general.
El futuro de la candidatura de Vigo al Mundial de fútbol en 2030 se presenta incierto, con una creciente presión sobre la RFEF y las instituciones implicadas. La implicación de los ciudadanos y de los grupos políticos será crucial para que la ciudad pueda consolidar su posición y lograr una representación digna en este evento global.





























































































