Este fin de semana, y como es tradición en Gipuzkoa, se celebrará la víspera de Santa Águeda, un evento que llenará de música y ritmo las calles de numerosos municipios y barrios. Esta costumbre, que se remonta a tiempos antiguos, verá a miles de participantes golpear el suelo con sus palos, simbolizando la intención de «despertar» la tierra.
Durante la celebración, diversas agrupaciones musicales, como coros, equipos de escuelas y asociaciones locales, recorrerán los diferentes rincones de las localidades, compartiendo coplas que han sido transmitidas de generación en generación. Esta actividad no solo refuerza la cohesión social, sino que también contribuye a preservar el patrimonio cultural de la región.
En ciudades como Donostia, así como en otros municipios como Arrasate, Elgoibar, Soraluze, Deba y Eskoriatza, la música resonará en plazas y calles. A través de esta celebración, se pone de manifiesto la conexión de las comunidades con su entorno y el orgullo por su cultura.
La víspera de Santa Águeda marca un momento especial en el calendario festivo, siendo considerada por muchos como la primera gran celebración del año. En pleno invierno, representa un símbolo de unión y festividad, con el sonido de los palos y las canciones que inundan el ambiente. Este año, al igual que en ediciones anteriores, los ecos festivos llenarán las calles de Gipuzkoa, anticipando la llegada de las fiestas de invierno.
La tradición de la víspera de Santa Águeda es, sin duda, un elemento esencial en el tejido social de Gipuzkoa, donde tanto grandes como pequeños participan con entusiasmo. La música, la danza y el canto son los protagonistas, creando un ambiente festivo que invita a todos a unirse y celebrar la riqueza cultural de la región.
El evento no solo resalta el legado cultural de Gipuzkoa, sino que también fomenta la interacción entre sus habitantes. Las coplas que se entonan, cargadas de historia y emociones, son una herramienta fantástica para mantener viva la memoria colectiva y transmitir a las nuevas generaciones el valor de las tradiciones locales.
De esta manera, la víspera de Santa Águeda se convierte en un espacio de celebración, donde la alegría y la música se entrelazan con la identidad regional. Este año, la festividad promete ser una vez más un éxito rotundo, reafirmando el compromiso de los gipuzkoanos con sus raíces y su cultura. La participación de todos es esencial para mantener viva esta tradición, asegurando que las calles sigan resonando con el sonido de los palos y las coplas durante muchos años más.





























































































