Recientemente, ha surgido un boicot contra Spotify, impulsado por la revelación de que su CEO, Daniel Ek, ha realizado una inversión de casi 700 millones de euros en Helsing, una compañía alemana dedicada a la producción de tecnología militar basada en inteligencia artificial. Este hecho ha generado críticas en torno a la ética de la plataforma y su compromiso con los artistas.
Entre las quejas más destacadas, los detractores del servicio de streaming han señalado que Spotify está promoviendo anuncios del ICE en Estados Unidos y que los pagos por reproducción son sumamente bajos, oscilando entre 0,001 y 0,003 euros. Esta situación beneficia principalmente a los artistas más consolidados, dejando en desventaja a muchos creadores emergentes.
Los promotores del boicot también han denunciado que la plataforma fomenta el contenido generado por inteligencia artificial, lo que, según ellos, vulnera los derechos de autor y no remunera adecuadamente a los artistas. Por lo tanto, hacen un llamado a usuarios y músicos para que abandonen Spotify, sugiriendo alternativas que consideran más éticas como Qobuz, Mirlo, Faircamp y Navidrome.
En este contexto, se ha evidenciado que el perfil de Spotify de Salvador Sobral ha retirado su obra, mostrando el símbolo del boicot. La lista de artistas que se suman a esta iniciativa incluye nombres como Vic Moliner, The Sey Sisters, Los Sara Fontán, Joana Gomila, Maio y Mar Pujol.
Ante las críticas, Spotify ha respondido defendiendo su postura. La compañía ha aclarado que no realiza inversiones en tecnología militar, explicando que la aportación de Ek es a una empresa independiente que se dedica a proporcionar tecnología de defensa en Europa, enfocándose especialmente en Ucrania. Además, manifestó que no produce música generada por inteligencia artificial y que todo su catálogo está debidamente licenciado.
La plataforma también destacó que aproximadamente dos tercios de sus ingresos se destinan a los titulares de derechos, quienes luego redistribuyen esos ingresos a los artistas. Según sus declaraciones, Spotify nunca paga directamente a los músicos y ha señalado que los pagos efectuados en España han aumentado un 11 % entre 2023 y 2024. Más del 60 % de sus ingresos se dirigen a artistas y sellos independientes, y el número de creadores españoles que obtienen ingresos significativos se ha duplicado desde 2019 hasta 2024.
A medida que avanza el boicot, la discusión sobre la ética en la industria musical y el impacto de la tecnología en la creación artística se intensifica. Este conflicto podría marcar un antes y un después en la relación entre las plataformas de streaming y los artistas, así como en la forma en que los usuarios consumen música en la actualidad.





























































































