Patrizia Etxegarai, una artista originaria de Lesaka, ha desarrollado un estilo distintivo que se caracteriza por el uso del blanco y negro, al que describe como una «masa negra». Este enfoque le permite explorar la belleza dentro de la «suciedad», un concepto que no implica la falta de refinamiento en su obra. La artista ha encontrado claridad incluso en la oscuridad, creando composiciones que abarcan diversos medios, desde cómics hasta cine y animación. A pesar de su trayectoria, Etxegarai se siente satisfecha con los desafíos que aún tiene por delante, considerando su evolución artística una prioridad vital.
En una reciente entrevista, Etxegarai se definió como más ilustradora que cineasta en este momento de su carrera. Esto no es solo una cuestión de elección, sino también de la demanda del público. Se siente fascinada por la intersección entre el cine y la ilustración, y cómo cada disciplina puede influir en la otra. Esta transdisciplinariedad es lo que más le atrae, ya que le permite explorar distintas perspectivas creativas.
Uno de los elementos más destacados de su trabajo es la presencia del color negro, que se convierte en el primer aspecto que salta a la vista. Etxegarai reconoce también la importancia del blanco: «El negro crea una trama, una masa, y en medio de eso, el blanco permite encontrar la luz». Para ella, descubrir la claridad en situaciones o personas aparentemente oscuras es un reto apasionante, donde la luz puede surgir incluso del lado más sombrío de la vida.
Al abordar cómo encuentra la luz a través de la abstracción, Etxegarai comparte su proceso creativo: «Siempre empiezo creando una masa negra, y las líneas me llevan a realizar distintos movimientos. Me gusta incorporar más y más líneas, generando más oscuridad». Para ella, la luz es una excepción que existe solo porque hay una gran cantidad de oscuridad presente.
El tiempo es un recurso fundamental para Etxegarai en su trabajo. «Necesito que los trabajos remunerados no pesen demasiado en mi vida», dice. Recientemente, ha conseguido un pequeño estudio cerca de su casa, aunque ha trabajado en diversos lugares a lo largo de su carrera. La artista siente que tener un encargo le elimina la necesidad de buscar inspiración de forma subconsciente, lo que le permite concentrarse en su trabajo.
En lo que respecta a su trabajo más personal y menos vinculado a encargos, Etxegarai los compara con un proceso de meditación. «Es como deshacer un nudo; meditar me conecta tanto que mi cuerpo cambia tras hacer tantas líneas, casi como si estuviera vomitando», explica. Este proceso creativo es una forma de encontrar un equilibrio interno y entender su propia existencia en el contexto de un mundo a menudo violento.
A medida que Etxegarai continúa experimentando en su arte, se siente más cómoda en este ámbito que en la vida real. «A pesar de no vivir de ello económicamente, he encontrado en el arte un sentido de seguridad», admite. Está motivada para crear una película de animación y también está trabajando en un cómic, después de descubrir que sus ilustraciones podían contar historias. «Antes no me daba cuenta de que podía narrar algo a través de mis dibujos», confiesa.
La mayoría de sus obras son de carácter autobiográfico, lo que la lleva a reflexionar sobre la naturaleza del arte. Etxegarai considera que el arte es una forma de narración y puede tener un impacto político. «Cuando hablamos de violencia, nos referimos a una experiencia común, y el arte puede unirnos en esa conversación», señala, subrayando el potencial de su trabajo para abordar cuestiones que importan a todos.
A pesar de la diversidad en sus obras, Etxegarai ha encontrado su sello personal. «Hay una estructura repetitiva, en blanco y negro, que refleja una cierta sordidez,» afirma. Su enfoque es agudo en múltiples sentidos, tanto visual como en lo que evoca emocionalmente. La artista describe su trabajo como narrativo y visceral, donde la crudeza puede revelar belleza. «Al igual que hay luz en la oscuridad, también puede haber belleza en lo crudo», concluye, dejando claro su compromiso con el desarrollo continuo de su voz artística.































































































