La obra titulada Guillem, escrita por Núria Cadenes y publicada en 2020, aborda la trágica historia de la muerte de Guillen Agulló, un joven comprometido que se oponía al fascismo y al racismo. Esta novela se sitúa en la intersección entre la narrativa documental y la novela negra, destacándose por su estilo ágil y contundente al tratar temas sensibles.
Recientemente, la autora presentó su libro en dos eventos destacados: la Durangoko Azoka y el festival (H)ilbeltza. En la primera, la presencia de Cadenes fue especialmente significativa, ya que permitió a los asistentes conocer de cerca su perspectiva sobre la obra y el proceso de creación. Aunque el formato de las presentaciones en ferias suele ser breve, Cadenes logró transmitir la importancia emocional y el significado personal que el libro tiene para ella.
En el evento de (H)ilbeltza, celebrado en Arizkun, se llevó a cabo un diálogo sobre la obra. Este no fue un acto de presentación convencional, sino un intercambio enriquecedor con un grupo de lectores que ya habían disfrutado del libro. La conversación, que incluyó una comida compartida, resultó ser un espacio muy valioso para discutir tanto el contenido del libro como su impacto en la comunidad.
El relato de Guillem se basa en un hecho real: la muerte de Guillem Agulló, un joven de 18 años originario de Burjassot, Valencia. En 1993, durante una acampada con amigos, fue asesinado por un grupo de extremistas de derecha. La obra narra no solo el contexto de su asesinato, sino también las circunstancias que lo rodearon, creando una narrativa que refleja la realidad de la violencia política y social en España. A pesar de ser un libro asociado al género negro, Cadenes se aleja de ciertos estereotipos, fusionando elementos documentales con una historia de gran profundidad emocional.
La autora utiliza un estilo distintivo que se caracteriza por su ritmo dinámico y por la inclusión de múltiples voces y formatos. El libro presenta un mosaico de relatos y documentos, combinando diferentes tipos de tipografía y registros lingüísticos. Esto crea una experiencia de lectura rica y variada, donde los lectores pueden sumergirse en la complejidad de los sucesos narrados.
En su trayectoria como traductora, Cadenes ha abordado diversos trabajos, pero destaca su experiencia con Guillem, que ha supuesto un reto significativo. La traducción al euskera de un texto tan vibrante y adaptado a distintos registros lingüísticos ha sido un proceso que ha exigido especial atención para mantener la esencia del original. Este desafío forma parte de las características que hacen que cada trabajo de traducción sea único y personal.
El reconocimiento que ha recibido el libro incluye el Valencia Negra, un premio que subraya su valor dentro de la literatura negra contemporánea. Esta obra no solo ofrece una reflexión sobre el pasado, sino que también invita a considerar cómo la sociedad actual enfrenta problemáticas como el fascismo y la violencia política. Cadenes menciona que la obra deja claro hasta qué punto el fascismo está arraigado en las instituciones y cómo ciertos crímenes han gozado de impunidad a lo largo del tiempo.
Este aspecto crítico es uno de los ejes fundamentales de la narrativa, ya que pone de manifiesto el papel de los medios de comunicación y la justicia en la percepción pública de estos actos violentos. La obra cuestiona cómo se ha presentado la historia y las narrativas que han sido construidas en torno a ellos. Al hacerlo, Guillem se convierte en un testimonio que no solo recuerda el pasado, sino que también llama a la acción y la reflexión en el presente.
Finalmente, la participación de Cadenes en iniciativas literarias como (H)ilbeltza es fundamental para fomentar el diálogo en torno a la literatura y la cultura en el País Vasco. La autora expresa su entusiasmo por este tipo de eventos, al considerarlos esenciales para fortalecer la comunidad literaria y crear espacios de encuentro en torno a la cultura vasca.




























































































