El escritor Mikel Santiago, originario de Portugalete y nacido en 1975, ha presentado recientemente su nueva novela, La chica del lago, un thriller que marca un giro en su trayectoria literaria. Con este título, el autor se adentra en nuevas localizaciones y ofrece una narrativa donde el desarrollo del personaje principal tiene un protagonismo mayor que el propio misterio que rodea la historia. Esta obra es parte de su evolución tras haber completado la conocida como Trilogía de Illumbe, que inició con El mentiroso y continuó con En plena noche y Entre los muertos.
En una entrevista, Santiago explicó que esta novela surge en un momento de búsqueda de nuevas direcciones en su escritura. «En una década, uno se transforma constantemente y busca diferentes maneras de contar historias», manifestó. En este sentido, se ha propuesto explorar una narrativa centrada en el personaje de Quintana, otorgándole una profundidad que va más allá de la trama de misterio. Este enfoque representa un desafío significativo para él como escritor.
El autor afirma que el cambio de escenarios también es un aspecto crucial en esta obra. Aunque ha utilizado la costa vasca como telón de fondo en sus trabajos anteriores, ahora se adentra en la ciudad de Madrid, mostrando así su deseo de explorar nuevas posibilidades narrativas. «La costa ha sido un escenario maravilloso, pero hay muchas otras alternativas que pueden enriquecer mis historias», agregó.
En La chica del lago, la protagonista, una escritora llamada Quintana Torres, se ve obligada a convertirse en investigadora tras el fallecimiento de su padre y otros acontecimientos perturbadores. Santiago reflexiona sobre la mente de los escritores, sugiriendo que muchas veces se encuentran inmersos en un mundo de fantasía que alimenta su creatividad. «Los escritores tenemos una imaginación rica, donde cada experiencia puede convertirse en una chispa para nuevas historias», comentó.
La novela también toca el tema del síndrome de la impostora, un aspecto que ha resonado con el propio Santiago, aunque él se siente seguro en su rol como narrador. «Siempre he estado en sintonía con lo que escribo, pero la presión de cumplir con las expectativas del público puede ser intensa», reconoció. Este sentido de responsabilidad es un elemento que ha caracterizado su carrera literaria desde sus inicios.
Un elemento interesante de la narrativa es la ausencia de uno de los personajes principales, que se va conociendo a través de su diario. Santiago, quien ha escrito diarios desde joven, ve en este formato una herramienta poderosa para explorar la intimidad y el desarrollo de los personajes. «El diario tiene un atractivo especial, ya que permite un acceso directo a los pensamientos y emociones de los personajes», explicó.
El autor también reflexiona sobre su proceso creativo, señalando que la escritura, en muchas ocasiones, se parece a llevar un diario personal. «Cada novela es una parte de mí, una forma de expresar lo que estoy viviendo y cómo me desarrollo como persona», aseveró. A medida que continúa escribiendo, se siente motivado a seguir explorando diferentes narrativas y formas de contar historias.
A pesar de su interés por la ficción, Santiago descarta la idea de basar sus obras en hechos reales. «La ficción tiene un poder que la realidad no puede igualar. Me gusta tener el control total sobre los mundos que creo», concluyó. La chica del lago no solo representa un nuevo capítulo en su carrera, sino que también sugiere un camino hacia la innovación en su estilo, manteniendo siempre el atractivo del thriller que lo caracteriza.





























































































