La autora Maddi Ane Txoperena, originaria de Hendaia, ha presentado su nueva novela titulada «Zaldi bat», en un evento celebrado en Donostiako Liburutegi Zaharrean. La cita tuvo lugar el 6 de marzo, acompañada por Iñigo Satrustegi, editor de Txalaparta. En esta obra, Txoperena explora el tema del duelo a través de la historia de Miren, una madre que, tras la muerte de un amigo, encuentra consuelo en su relación con un caballo.
La escritora ha mencionado que, a diferencia de sus dos libros anteriores, en este caso no tenía claro desde el principio la estructura que adoptaría el relato. A pesar de contar con algunos elementos iniciales, la forma fragmentaria de la obra se ha convertido en un rasgo distintivo, reflejando las inquietudes que surgieron durante el proceso de escritura.
El duelo es uno de los temas centrales de «Zaldi bat». Miren, quien acaba de ser madre, enfrenta la complejidad de sus emociones tras la pérdida de un ser querido. A través de su conexión con el caballo, la protagonista canaliza su dolor y se enfrenta a un conflicto interno entre su papel como madre y su necesidad de libertad. Esta dualidad es una de las claves del relato, donde el vínculo con el caballo también evoca la figura de Unai, el amigo fallecido.
En sus propias palabras, Txoperena describe su obra como una «melodía con una estructura principal, pero que incluye pausas». La autora reconoce que, en las primeras etapas de creación, se sintió perdida entre la idea central y las historias secundarias que deseaba incluir. Fue la colaboración con la editora Garazi Arrulari lo que la incentivó a seguir adelante con el proyecto, a pesar de la incertidumbre inicial.
La narrativa también aborda la maternidad y las dificultades que enfrenta Miren al intentar equilibrar su nuevo rol y su conexión emocional con el pasado. «El libro plantea una lucha interna entre la dedicación al hijo y la búsqueda de un espacio personal que le permita lidiar con su duelo», explica la autora.
Algunos fragmentos destacados de la obra incluyen: «Quizás eras un caballo, incrustado en el cuerpo de una persona», y «Ahora tengo el tiempo y el lugar para estar contigo, cinco años después de tu muerte». Estas citas invitan a la reflexión sobre cómo el dolor y los recuerdos pueden entrelazarse de maneras inesperadas en nuestras vidas.
Txoperena considera que la interpretación de su obra dependerá de la conexión que cada lector tenga con su propia espiritualidad y experiencias personales. Para ella, el vínculo de Miren con el caballo simboliza una forma única de procesar la pérdida, una que no siempre se puede explicar con lógica, sino que se siente a un nivel más profundo.
A pesar de su innovadora estructura, la autora se describe como alguien que tiende a seguir ciertos patrones en su escritura. Sin embargo, también se siente libre de experimentar y reconoce que, aunque se ha dejado influir por otros autores, su voz y estilo son únicos. «Siempre hay espacio para experimentar», afirma.
En cuanto a la recepción de su obra, Txoperena ha expresado su agradecimiento por el apoyo emocional y práctico recibido de su entorno. La inspiración para algunos de los personajes de su novela proviene de personas reales, lo que ha requerido un trabajo etnográfico que ha enriquecido la narrativa. «No solo he contado con ayuda emocional, sino también con información valiosa para dar vida a la historia», añade.
La gira de presentación del libro incluirá varias paradas, comenzando por Iruñea el 11 de marzo, y otras en localidades como Baiona, Bilbo, y Zizurkil, donde se realizarán encuentros en formato de entrevista con diferentes colaboradores. Además, la autora ha manifestado su interés en interactuar con grupos de lectores, mostrando su deseo de conocer las impresiones del público sobre su obra.
Por último, Txoperena compartió una anécdota relacionada con un lugar que aparece en su libro, un bar llamado «John Lennon», que ya no existe. Aunque no pudo visitarlo, un amigo le ayudó a crear un modelo tridimensional del lugar, lo que demuestra su compromiso por hacer que los detalles de su historia sean lo más auténticos posibles. «Es un pequeño homenaje a quienes realmente existieron y a los recuerdos que los rodean», concluyó.






























































































