Lucinda Williams, considerada una de las figuras más destacadas del Alt Country, continúa activa en el mundo de la música a pesar de las adversidades que ha enfrentado tras un ictus hace cinco años. La artista, que ahora cuenta con 72 años, lanza su nuevo álbum titulado World’s Gone Wrong, un trabajo que se nutre del espíritu combativo de leyendas como Bob Dylan y Joan Baez, y que también rinde homenaje a Robert Johnson y Dr. John. Este disco, que saldrá a la luz esta semana, aborda el clima político actual en Estados Unidos, que Williams describe como “horrible y loco” bajo la presidencia de Donald Trump.
La última actuación de Lucinda se recuerda en el festival Azkena Rock de Vitoria-Gasteiz, donde, coincidiendo con la visita de Bruce Springsteen a Donostia, cerró su concierto interpretando «Rockin’ In The Free World» de Neil Young, generando un ambiente de entusiasmo y libertad. Este sentimiento de lucha y esperanza es el hilo conductor de su nuevo trabajo, que fue grabado en la primavera del año pasado.
World’s Gone Wrong sigue la línea de su anterior álbum, que consistió en versiones de temas de The Beatles, y presenta canciones originales desde su aclamado Stories From a Rock N Roll Heart. La obra, aunque introspectiva, se centra más en el entorno social y político que rodea a Williams, reflejando la angustia y la desesperación de una sociedad estadounidense que parece estar atrapada en una pesadilla.
El nuevo disco presenta una perspectiva crítica del estado del país, en un momento en el que la locura parece reinar. A pesar de sus limitaciones físicas, la artista mantiene su espíritu rebelde, que ha sido un sello distintivo de su carrera. En su biografía, ella misma expresó: “Nunca me controlará nadie”, un lema que retoma con fuerza en su música actual. Williams, que se mudó a Nashville hace cinco años, ha trabajado en su nuevo proyecto junto a su colaborador habitual Ray Kennedy y su esposo, Tom Overby, quienes han aportado a la composición de las canciones.
El álbum está impregnado por un clima de tensión que resuena en todas sus canciones. Aunque su anterior trabajo ya incluía críticas sutiles a Trump, esta vez el descontento es más evidente. Williams recuerda sus días como joven activista en la época de las protestas contra la guerra de Vietnam, lo que influye en su deseo de alzar la voz en la actualidad.
Desde el inicio del disco, se establece un tono claro y directo. La canción titular trata sobre la vida de una pareja de trabajadores, un vendedor de coches y una enfermera, ambientada en un paisaje desolador de casas vacías y personas sin hogar. A través de esta narrativa, Williams denuncia una realidad donde “los tiempos oscuros se están haciendo largos” y los límites entre lo falso y lo verdadero se difuminan.
El mensaje de su música es contundente y se siente en su interpretación emocional y la fuerza de las guitarras. Las letras están impregnadas de imágenes vívidas de dolor y pérdida, evocando un sentido de urgencia para buscar consuelo a través de la música. Williams invita a su público a “ser fuertes, buscando consuelo en una canción”, a pesar del cansancio y la carga del odio.
El enfoque de Lucinda para enfrentar esta crisis social es, sin duda, a través de su arte. La colaboración con la cantante country Brittney Spencer en varios temas enriquece el sonido del álbum, que incluye una mezcla de rock, folk y blues. Destacan canciones como «How Much Did You Get For Your Soul» y «Sing Unburied Sing», que se espera que resuenen en sus futuras presentaciones en vivo.
La artista también ofrece una emotiva versión de «So Much Trouble in The World» de Bob Marley, junto a Mavis Staples, y un conmovedor vals con Norah Jones titulado «We’ve Come Too Far To Turn Around». Con este último, Williams cierra el disco dejando un mensaje de resiliencia y determinación: “estamos cansados, pero hemos llegado demasiado lejos como para volver atrás”.





























































































