Este año se cumplen tres décadas desde que la banda de rock Latzen lanzó su primer álbum, titulado «Kontzientzia ala infernua». Tras una pausa de 17 años, durante la cual no realizaron presentaciones, el grupo ha tomado la decisión de volver a los escenarios con un nuevo disco bajo el brazo. Este regreso está marcado no solo por su pasión por la música, sino también por una necesidad de reconexión con su público.
En una reciente entrevista, los integrantes de Latzen reflexionaron sobre el significado del tiempo y las experiencias acumuladas a lo largo de su carrera. «La vida deja cicatrices, algunas más profundas que otras, y es parte del proceso de avanzar», expresaron, reconociendo que cada herida ha contribuido a su crecimiento personal y artístico.
A pesar de su larga ausencia, la banda ha sentido un renovado entusiasmo por parte de sus seguidores. «Hemos encontrado tanto a fans nostálgicos como a nuevas generaciones que han descubierto nuestra música», comentaron. Esto les ha proporcionado una motivación adicional para salir de nuevo de gira y ofrecer conciertos en distintos lugares, donde ya han visto cómo se agotan las entradas.
Su retorno a la escena musical fue marcado por su actuación en el festival Hatortxu Rock, y desde entonces han recorrido diversas ciudades del País Vasco, como Bilbao y Gasteiz. Cada presentación ha sido descrita por ellos como una experiencia única y enriquecedora. «Cada concierto es un mundo en sí mismo», aseguraron, dejando claro que, aunque ha pasado el tiempo, el fervor del público sigue intacto.
En cuanto a la exigencia física de los conciertos, uno de los miembros destacó que ensayar se asemeja a ir al gimnasio: «Volver a ensayar es un reto que requiere preparación». Además, con la inclusión de un repertorio más extenso, la banda ha tenido que adaptarse a las demandas de su nueva forma de presentarse.
El último disco, titulado «Denboraren orbainak», mantiene la esencia del grupo, aunque han logrado actualizar su sonido. «Hemos recuperado algunas canciones que ya tienen casi 30 años, pero también tenemos nuevos temas que complementan el álbum. Nos hemos sorprendido de ser tan fieles a nuestro estilo», explicaron, satisfechos con la calidad de su trabajo. Este enfoque ha permitido a Latzen conectar con su historia mientras se proyectan hacia el futuro.
Entre los temas del disco, destaca «Memento mori», un llamado a recordar la fragilidad de la vida y a vivir intensamente. «A veces olvidamos que somos mortales, y es importante recordarlo para valorar cada momento», señalaron, enfatizando la necesidad de disfrutar del presente.
La banda también ha experimentado cambios en su formación, incorporando a Yerko Ortiz como nuevo guitarrista. «Desde el primer momento hubo química con él, a pesar de que es más joven que nosotros. La colaboración ha sido fluida y constructiva», comentaron sobre su nuevo miembro, que aporta frescura al grupo.
La nostalgia parece ser una constante en su música, pero el grupo no se deja atrapar por ella. Se esfuerzan por mantener su autenticidad, alejándose de las tendencias del momento. «Queríamos que nuestro álbum fuera puro, sin ajustes para encajar en fórmulas comerciales», afirmaron, convencidos de que la honestidad es clave para conectar con su audiencia.
A medida que avanzan en su nueva gira, Latzen se siente optimista respecto a su futuro. «No sabemos qué nos deparará la vida, pero estamos decididos a seguir compartiendo nuestra música y creando más recuerdos junto a nuestros seguidores», concluyeron, dejando claro que su pasión por el rock sigue más viva que nunca.





























































































