La correspondencia entre el pintor guipuzcoano Ignacio Zuloaga y el compositor Manuel de Falla ha sido recopilada en un nuevo libro que refleja la amistad y colaboración entre ambos artistas. Este trabajo, que abarca desde 1913 hasta 1946, se ha convertido en una rica fuente de inspiración tanto personal como artística.
Coeditado por la Universidad de Granada y la Fundación Archivo Manuel de Falla, el libro incluye un estudio preliminar de José Vallejo, quien ha dedicado más de una década a este proyecto. La fundación ha destacado que el volumen ha sido posible gracias a la exhaustiva labor de recopilación de más de 20.000 documentos que han sido digitalizados y transcritos, mostrando así la dedicación de Falla hacia sus relaciones personales y artísticas.
La publicación coincide con dos efemérides significativas: el 150 aniversario del nacimiento de Falla y el 80 aniversario de su muerte, así como la de Zuloaga. Según Álvaro Flores, director de proyectos de la fundación, esta obra no solo conmemora sus vidas, sino que también aporta una visión más profunda de sus trayectorias.
Los documentos que componen el libro provienen de diversas instituciones, incluyendo el Archivo Manuel de Falla, la Fundación Zuloaga de Zumaia, el Museu de la Música de Barcelona y el Ayuntamiento de Granada. Este esfuerzo de investigación ha permitido descubrir muchas facetas desconocidas de ambos creadores y sus entornos.
Vallejo ha resaltado la enorme riqueza que representa el Archivo Manuel de Falla, que va más allá de su valor musicológico, considerándolo un importante depósito documental para la historia de España y sus artes. La conexión personal entre Falla y Zuloaga, quienes se conocieron en un contexto marcado por la ‘moda española’, fue fundamental para el desarrollo de sus carreras.
Ambos artistas se vincularon en París, donde Falla se encontraba en el centro de la vida cultural, y Zuloaga reflejaba a las damas de la nobleza y la burguesía en sus retratos. Su amistad no solo se fundamentó en la admiración mutua, sino que también se tradujo en iniciativas profesionales, como la colaboración en la escenografía de ‘El retablo de maese Pedro’ en 1928, donde Zuloaga se encargó de los decorados y las marionetas para la obra musical de Falla.
Este nuevo epistolario se suma a otros trabajos que han explorado las relaciones de Falla con otras figuras del arte, como Leopoldo Matos, María Lejárraga y Wanda Landowska. Además, se está preparando un volumen sobre Felipe Pedrell e Higinio Anglès, que podría publicarse próximamente, según ha indicado Joaquín López.





























































































