La exposición titulada ‘La ciudad en disputa’ se ha inaugurado en Donostia, tras su presentación en La Virreina Centre de la Imatge de Barcelona. Esta muestra, organizada por el Instituto de Arquitectura de Euskadi, ofrece una perspectiva crítica y bien documentada sobre las respuestas colectivas ante la crisis de vivienda en el sur de Europa. Los visitantes podrán disfrutar de esta exposición hasta el 14 de junio.
Según los organizadores, la exposición utiliza una variedad de formatos, como dibujo, fotografía, planos y maquetas, para narrar experiencias en las que la arquitectura fue abordada de manera colectiva por las comunidades. Estos casos se centran en las dificultades de acceso a la vivienda en Italia, España y Portugal entre los años 1949 y 1976. Con el apoyo de expertos en el campo, como María García Ruiz y Moisés Puente, la muestra plantea la pregunta: “¿Qué respuestas ofreció la arquitectura y sus habitantes en el contexto de la escasez de viviendas?”
Partiendo de esta interrogante, la exposición reúne ejemplos en los que “la arquitectura se concibió a partir de las bases y comunidades, con el fin de abordar los apremiantes problemas de vivienda en diferentes épocas y lugares”, explican los organizadores.
La exhibición se organiza en tres ejes principales, que corresponden a momentos políticos significativos del siglo XX en Italia, España y Portugal, incluyendo la reconstrucción democrática, la dictadura y la revolución. Según los comisarios, la obra busca ofrecer una nueva lectura de la vivienda social desde la perspectiva del sur de Europa, distanciándose de las narrativas tradicionales que habitualmente se centran en el norte del continente. Se enfatiza cómo las comunidades han desempeñado un papel crucial en la auto-regulación de sus espacios habitacionales.
El primer segmento se enfoca en la Italia de la posguerra, donde el plan INA-Casa, desarrollado entre 1949 y 1963, marcó el inicio de los grandes programas de vivienda social en esta región. Figuras como Pier Paolo Pasolini documentaron estos cambios y criticaron el impacto de la modernización en la vida cotidiana, señalando cómo la creación de una “nueva Roma” destruía formas de vida tradicionales y promovía una homogeneidad cultural. Entre los proyectos destacados se encuentran el barrio Tuscolano, diseñado por Adalberto Libera, y las intervenciones en Tiburtino de Mario Ridolfi y Ludovico Quaroni, que experimentaron con nuevas formas de convivencia, poniendo énfasis en los espacios comunitarios.
El segundo bloque examina la España franquista, donde, de manera sorprendente, se llevaron a cabo iniciativas en las que las comunidades participaron activamente en la configuración de sus hábitats. La exposición aborda, por ejemplo, los poblados dirigidos en Madrid y la experiencia de El Pozo del Tío Raimundo, actualmente conocido como barrio Entrevías, impulsada por el Padre Llanos. También se destaca la labor del Servicio Universitario del Trabajo (SUT), que movilizó alrededor de 14.000 estudiantes en más de 500 campos de trabajo entre 1950 y 1969, poniendo de manifiesto la dimensión comunitaria y experimental de estas iniciativas.
El recorrido finaliza en Portugal, tras la Revolución de los Claveles de 1974, centrando su atención en el programa SAAL (Servicio de Apoyo Ambulante Local), liderado por arquitectos como Álvaro Siza. En este contexto, grupos de técnicos colaboraron estrechamente con asociaciones de residentes, en un proceso que, aunque breve, resultó crucial para el desarrollo de una nueva generación de arquitectos y para replantear la relación entre la arquitectura y la sociedad.
Durante la inauguración, el director de Vivienda, Suelo y Arquitectura del Gobierno Vasco, Pablo García Astrain, contextualizó la exposición en la situación actual, afirmando que “la arquitectura es cultura” y que “habla de la ciudad a través de la vivienda”. Resaltó que “el problema actual no es la vivienda, sino el acceso a la misma”.
García Astrain también subrayó la importancia de considerar la perspectiva histórica en el debate sobre la vivienda, recordando que hemos atravesado crisis habitacionales mucho más severas que la actual. Esta exposición, según él, puede interpretarse como un mensaje de esperanza.
En resumen, la muestra presenta la ciudad como un espacio en constante conflicto: “La ciudad en disputa” se transforma en una reflexión profunda sobre cómo los espacios urbanos siempre están en juego en beneficio de las comunidades. Esta idea se alinea con el concepto de “reparto de lo sensible” propuesto por Jacques Rancière, situando la vivienda no solo como un asunto técnico, sino como un derecho político, social y cultural en continua evolución.






























































































