La figura de Elena Asins (Madrid, 1940-Azpirotz, 2015) ha sido objeto de análisis en la presentación de la exposición “Elena Asins. Estructura, espacio, tiempo”, que se lleva a cabo gracias a la colaboración del Museo Reina Sofía. Según Ane Abalde, directora de Arte y Patrimonio de Kutxa Fundazioa, la artista es considerada una “rara avis” en el mundo del arte contemporáneo. En esta muestra, el director de Gabinete Institucional del Museo Reina Sofía, Carlos Urroz, ha comentado con humor que la institución es la “heredera universal” de su legado, que incluye su archivo, dos coches y una vivienda en Azpirotz.
La exposición ha sido organizada por Juan Pablo Huércanos, subdirector del Museo Oteiza, quien ha subrayado la particularidad del enfoque creativo de Asins. Para ella, el arte no era solo una meta, sino el resultado de una profunda investigación científic. Con un bagaje que abarca las áreas de la matemática, la computación y la física, su obra se caracteriza por un “lenguaje visual” único. Huércanos ha señalado que la percepción de Asins sobre el mundo está estrechamente vinculada a la Teoría del orden implicado, propuesta por el físico David Bohm, que sugiere que la realidad se compone de objetos interrelacionados.
La exposición reúne más de cien proyectos artísticos, que incluyen dibujos, pinturas, esculturas, libros y piezas audiovisuales, abarcando desde sus inicios en 1968 hasta sus trabajos más recientes en el siglo XXI. Este año fue crucial para la artista, ya que marcó su primer acercamiento al ámbito de la computación mediante su participación en seminarios del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid. En estos encuentros, Asins interaccionó con artistas, programadores y filósofos que exploraban las intersecciones entre el arte y la tecnología. La artista afirmaba que el ordenador era más que una herramienta; representaba una manera de “ordenar el pensamiento”.
Durante sus primeros años, Asins se unió al grupo madrileño Castilla 63, donde comenzó a alejarse del dibujo tradicional y la figuración, lo que la llevó a profundizar en el uso de la geometría. También se introdujo en el Op art, desarrollando un enfoque más estructural en su obra. En la década de 1980, su deseo de intervenir en el entorno urbano aportó una nueva dimensión espacial a su trabajo, permitiendo que el espacio se convirtiera en un elemento esencial que dio paso al tiempo en sus conjuntos escultóricos, los cuales reflejan los tres ejes centrales de la exposición: estructura, espacio y tiempo.
La muestra, que permanecerá abierta hasta el 24 de mayo, comienza con una reflexión sobre el estudio de las estructuras, exhibiendo obras en diversos soportes que juegan con el vacío y el espacio negativo. Entre sus experimentos tecnológicos, se destaca “Zettel. Notas sobre las bases de las matemáticas”, una serie de imágenes en papel continuo que contienen fragmentos de las obras del filósofo Wittgenstein. Estas piezas, creadas en 1987, coinciden con “Scale”, un estudio de espacios que conecta al pintor Piet Mondrian con el arquitecto Mies van der Rohe, el cual Asins plasmó en maquetas y otros formatos.
Huércanos también resalta la influencia del I Ching, conocido como el Libro de las mutaciones, en la obra de la artista. Esta relación se evidencia en su trabajo con tintas chinas, utilizando líneas discontinuas y continuas que simbolizan el yin y el yang, así como el código binario. La exposición prosigue con “Cannons”, una serie que explora la progresión temporal, inicialmente en tinta china y luego en impresión digital, inspirada por la música de Bach, donde Asins presenta figuras que varían sutilmente.
Además, “Menhires” se compone de prismas de base cuadrada, a los que se les ha cortado una esquina; cada uno, realizado en madera, representa una imagen esquemática de un menhir megalítico, influenciada por su vida en Azpirotz durante los años noventa. La exposición concluye con un componente audiovisual, una disciplina que Asins exploró en sus últimos años, complementada por una composición sonora creada por Gorka Alda, colaborador cercano de la artista.
Esta muestra no solo homenajea a una figura clave del arte contemporáneo, sino que también invita a reflexionar sobre la intersección entre ciencia y arte, así como sobre las dimensiones de espacio y tiempo que han marcado tanto la trayectoria de Asins como la evolución del arte en las últimas décadas.

































































































