El mundo de la música ha perdido a uno de sus grandes referentes. Rafael Amador Fernández, reconocido músico, compositor y cantaor de Sevilla, falleció el domingo a la edad de 66 años. Su familia comunicó esta triste noticia el lunes a través de sus redes sociales. Amador fue un pionero en la fusión de géneros, siendo uno de los fundadores de las icónicas bandas ‘Pata Negra’ y ‘Veneno’ en las décadas de 1970 y 1980.
La familia de Rafael resaltó su legado en un emotivo mensaje, expresando que «Dios canta hoy de alegría porque llega el maestro, el príncipe gitano, el pata negra. El que creó una fusión. Siempre estarás en mi corazón». Estas palabras reflejan la profunda admiración y cariño que muchos sentían por él.
Entre quienes han rendido homenaje a Amador se encuentra el cantautor Kiko Veneno, quien también formó parte del movimiento musical que revolucionó la escena en su época. Veneno se despidió de su amigo en la red social X, afirmando: «Adiós Rafaelillo, nunca olvidaremos tu chispa y tu compás, tu alegría y tu simpatía. Te llevo siempre en el corazón». Su mensaje ha resonado entre los seguidores de la música flamenca y de aquellos que vivieron la explosión cultural que Rafael ayudó a forjar.
Nacido en Sevilla en 1960, Rafael Amador falleció en el Hospital Virgen del Rocío de la misma ciudad. Su carrera musical estuvo fuertemente influenciada por su hermano, Raimundo, y su colaboración con Kiko Veneno. La creación de Veneno marcó el inicio de su trayectoria, pero fue con Pata Negra donde realmente brilló. Este grupo, formado por los hermanos Amador, fusionó el flamenco con el blues y el rock, logrando un sonido único que los catapultó a la fama. Rafael se destacó como el principal compositor del grupo, dejando huella con temas icónicos como ‘Guitarras callejeras’ y ‘Blues de la Frontera’.
Pese a que Pata Negra dio su último concierto en 1989, tras la salida de su hermano, Rafael no se detuvo. Continuó su carrera en solitario, manteniendo el legado de la banda, y publicó dos discos: ‘Inspiración y locura’ y ‘Como una vara verde’. Estos trabajos reflejan su evolución como artista y su compromiso con la música que siempre lo apasionó.
A medida que se conocen más reacciones a su fallecimiento, se observa un sentimiento unánime de tristeza y gratitud por su contribución a la música. Rafael Amador no solo fue un referente en el flamenco, sino que también dejó una marca imborrable en la cultura musical española, trascendiendo generaciones. Su música seguirá resonando en los corazones de quienes le conocieron y disfrutaron de su arte.





























































































